Aisha y Emir despertaron entrelazados en la cama, sus cuerpos aún calientes por la cercanía de la noche anterior. Aisha despertó lentamente, estirándose, disfrutando de la sensación del sol que comenzaba a asomarse a través de la ventana. Sin embargo, algo no estaba bien. Emir se levantó de repente, con los ojos muy abiertos, mirando la hora en su celular.
—¡Dios! —dijo Emir, con los ojos muy abiertos—. ¡Son las 5:04!
Aisha, aún somnolienta, parpadeó varias veces, tratando de procesar lo que estaba pasando.
—¿Qué? —murmuró ella, casi sin poder entender.
—¡Tenemos que levantarnos ya! ¡Nos vamos a atrasar para clases! —respondió él rápidamente, casi sin pensarlo, mientras comenzaba a vestirse apresuradamente.
Aisha se incorporó en la cama, dándose cuenta de que tenía que apurarse. La idea de llegar tarde a clases la hizo saltar de la cama, y comenzó a correr hacia el baño, aún sin procesar completamente lo que había sucedido la noche anterior.
Emir, mientras tanto, rápidamente salió de la habitación, buscando sus cosas para ir a su casa a bañarse y cambiarse. Su mente estaba todavía nublada por todo lo que había sucedido, pero la necesidad de no llegar tarde a clase lo mantenía enfocado.
Aisha hizo lo mismo, corriendo al baño, y en cuestión de minutos ya estaba lista, apresurada por no perder más tiempo. Cuando finalmente se encontraron en la sala, salieron rápidamente en dirección a la escuela.
Llegaron algo tarde, pero aún con el suficiente tiempo para entrar a clase antes de que comenzara. Los dos se sentaron en sus respectivos asientos, pero la incomodidad entre ellos era palpable. Ambos sentían el peso de lo que había sucedido entre ellos la noche anterior, y ninguno quería hablar al respecto. Todo lo que querían era que el día pasara lo más rápido posible.
Después de clases, se dirigieron al área de descanso, donde se encontraron con las gemelas. Aisha y Emir se miraron un momento, aún sin saber cómo comportarse. Ambos estaban en silencio, con una tensión extraña entre ellos, hasta que las gemelas se acercaron a ellos con una sonrisa burlona.
—¡Vaya, parece que algo interesante pasó anoche! —dijo Cami, sonriendo de oreja a oreja.
Yuli, por su parte, no tardó en agregar:
—Sí, ¿quién diría que nuestros dos mejores amigos estarían tan cerca el uno del otro?
Aisha y Emir se miraron, ambos incómodos. Aisha no sabía si reír o desaparecer del lugar, mientras que Emir intentaba disimular lo que sentía, pero no podía.
—Chicas, por favor... —dijo Aisha, riendo nerviosamente.
Las gemelas solo rieron más fuerte, sabiendo que estaba afectando a sus amigos.
—¡Oh, ya basta, chicas! —respondió Emir, tratando de desviar la atención. Pero su rostro estaba visiblemente sonrojado.
En ese momento, Dami se acercó, viendo lo que pasaba. Ella también estaba sorprendida, pero en su rostro había algo de preocupación. No sabía si hablar de lo que había sucedido o esperar a que todo se aclarara por sí mismo.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Dami, mirando a Emir y Aisha.
Las gemelas continuaron con sus bromas, pero Dami se acercó más a Aisha y Emir, bajando el tono de voz.
—¿Esto tiene algo que ver con lo que pasó anoche? —preguntó con seriedad, mirando fijamente a Aisha.
Aisha no pudo evitar sentirse algo nerviosa. Sabía que sus amigas se preocupaban por ella, pero no estaba lista para hablar de lo que había sucedido aún.
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Flores Moradas
Novela Juvenilcada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
