Un poco más lejos, las gemelas Yuli y Cami, junto a Dami, también estaban observando la escena. Las tres se miraban entre sí, admirando la forma en que Aisha y Emir parecían tan felices, tan conectados. Las gemelas suspiraron al unísono, mirando a los chicos como si fueran los personajes de un cuento de hadas moderno.
—¡Miren qué lindo se ven juntos! —dijo Cami, abrazándose a sí misma con una sonrisa soñadora. —Es como un K-drama en vivo, pero de los buenos.
—Sí, como los que vemos antes de dormir —agregó Yuli, con una expresión de admiración en su rostro.
Dami, aunque siempre de carácter serio, no pudo evitar sonreír al ver cómo Aisha y Emir se llevaban tan bien. Había algo en su conexión que era genuina, algo que hacía que parecieran sacados de un guion perfecto.
—Son adorables juntos. Ojalá tuviera algo así con alguien —dijo Dami, mirando a las gemelas.
Cami, siempre la más extrovertida, no pudo evitar bromear.
—Yo solo quiero un amor de película con alguien guapo como Han Jisung, que me mire así.
Yuli, con su amor por Hyunjin, respondió rápidamente:
—¡No, quiero a Hyunjin! Pero sí, definitivamente algo así sería ideal.
Las tres rieron, pero lo que realmente deseaban era esa conexión única que Aisha y Emir compartían. A pesar de su carácter juguetón y las bromas que se hacían, en el fondo todas deseaban encontrar algo como eso. Un amor que las hiciera sentir completas, un amor que las cuidara, que las quisiera de forma incondicional, como Emir hacía con Aisha.
Mientras tanto, Aisha y Emir seguían su camino hacia casa, ajenos a las miradas que los seguían desde lejos. Emir le contaba una historia graciosa sobre uno de sus compañeros, haciendo que Aisha riera con ganas. Sin embargo, algo en el aire cambiaba. Aunque los dos disfrutaban del momento, las sombras de la confusión y las inseguridades personales seguían acechando. La relación que estaban construyendo no era fácil, y aunque ambos querían que fuera perfecta, sabían que el camino estaba lleno de baches, de dudas y de tentaciones que podrían desestabilizar su tranquilidad.
Pero por ahora, todo lo que importaba era estar juntos, disfrutar de esos pequeños momentos que, con el tiempo, construirían una historia más grande, más profunda, más auténtica.
Emir miró a Aisha, quien le sonrió con sus ojos chispeantes, y por un momento, todo parecía en su lugar. No importaba lo que el futuro les deparara, porque al menos por ahora, lo tenían todo.
—No sé qué haría sin ti —dijo Emir de repente, mirando a Aisha con una sonrisa sincera.
Aisha se sonrojó un poco, pero sonrió igualmente.
—No me lo digas, mejor quédate cerca de mí —respondió ella, sujetándole el brazo con suavidad.
Y así, caminaron juntos, alejándose del bullicio del día, sin saber que mientras tanto, las miradas ajenas continuaban observando, deseando, envidiando, buscando algo parecido.
Aisha y Emir llegaron a la casa de ella después de un día largo, y como siempre, la atmósfera entre ellos era cómoda y relajada. La casa estaba tranquila, y la luz suave de la tarde entraba por las ventanas. Aisha le ofreció a Emir algo de beber mientras se sentaban en el comedor. La razón por la que lo había invitado no era más que por una excusa sencilla: quería que la ayudara con algunas tareas de matemáticas. Aisha sabía que era una de las materias que más le costaba, y aunque no le gustaba pedir ayuda, Emir siempre se había mostrado dispuesto a apoyarla.
—Vamos, solo serán unas cuantas cosas. No puedo fallar en esta, Emir —dijo Aisha con una pequeña sonrisa, aunque sabía que la tarea parecía aún más complicada de lo que había anticipado.
ESTÁS LEYENDO
Flores Moradas
Fiksi Remajacada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
