capitulo #44

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Unas semanas después, Aisha y Emir estaban hablando tranquilamente en el descanso. La relación entre ellos se había fortalecido bastante en esos días, y aunque todavía había momentos en los que Aisha se sentía insegura sobre lo que sentía, cada vez se hacía más evidente que Emir se estaba convirtiendo en alguien muy importante para ella.

-Tengo hambre -dijo Aisha de repente, estirándose con pereza en el asiento.

Emir sonrió y la miró con diversión.

-¿Quieres que te acompañe a la tienda? -preguntó él.

-No, quédate aquí, no tardaré -respondió Aisha con una sonrisa antes de levantarse y dirigirse a la tienda del colegio.

El pasillo estaba lleno de estudiantes que, como ella, habían salido a comprar algo de comida antes de que terminara la hora de descanso. Aisha se abrió paso entre la multitud y logró llegar al mostrador. Compró un jugo de frutas y un sándwich, y cuando se giró para regresar con Emir, sintió cómo alguien la empujaba accidentalmente.

Antes de que pudiera reaccionar, el jugo rojo que tenía en la mano se derramó completamente sobre la camisa de una persona.

-¡¿Pero qué demonios te pasa?! -gritó una voz chillona.

Aisha levantó la vista y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Frente a ella estaba Ámbar, la novia de Oroitz, mirándola con furia mientras observaba su camisa completamente manchada de rojo.

-Lo siento mucho, de verdad -se apresuró a decir Aisha, sintiéndose culpable-. No fue mi intención, alguien me empujó. Déjame ayudarte.

Aisha sacó unas servilletas de su bolso y trató de limpiar la mancha, pero Ámbar le quitó la mano de un manotazo.

-¡No me toques! -exclamó con desprecio-. ¿Acaso eres una estúpida? ¿No puedes siquiera sostener un maldito jugo sin hacer un desastre?

Las palabras de Ámbar le cayeron como un balde de agua fría. Aisha no tenía la culpa, pero aún así intentó calmarla.

-De verdad lo siento, puedo pagarte la limpieza de la camisa si quieres... -ofreció con amabilidad, pero Ámbar solo la miró con una sonrisa cruel.

-¿Ah, sí? Bueno, veamos qué se siente.

Y antes de que Aisha pudiera reaccionar, Ámbar tomó otro jugo rojo del mostrador y, con toda la intención del mundo, lo vació sobre la blusa de Aisha.

El líquido frío empapó su ropa y comenzó a gotear hasta su falda. Un silencio incómodo se formó a su alrededor mientras varios estudiantes miraban la escena con sorpresa.

Aisha sintió la rabia acumulándose en su pecho, pero respiró hondo y trató de no perder la calma.

-¿Qué te pasa? ¡Eso fue completamente a propósito! -exclamó, apretando los puños.

Ámbar se cruzó de brazos con una sonrisa burlona.

-¿Y qué? Tú empezaste. Ahora estamos a mano.

Aisha estaba a punto de responder cuando una voz familiar interrumpió la escena.

-¿Qué carajo está pasando aquí?

Oroitz apareció entre la multitud, mirando la escena con el ceño fruncido. Su mirada pasó de Ámbar a Aisha, y al verlas empapadas de jugo rojo, su expresión se endureció.

-Tu novia acaba de tirarme jugo encima a propósito -dijo Aisha con firmeza, sin apartar la mirada de Ámbar.

-¡Ella me lo tiró primero! -se defendió Ámbar, fingiendo indignación-. Solo me estaba defendiendo.

Flores MoradasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora