Capitulo# 12

8 0 0
                                        

Con el paso de los días, Aisha y Oroitz comenzaron a distanciarse. Las charlas casuales en el patio se volvieron menos frecuentes, y las interacciones entre ellos pasaron de ser cómodas a un tanto formales. Oroitz había empezado a interesarse nuevamente en una chica de su pasado, una exnovia que ahora compartía clases con él.

Aisha notaba el cambio, aunque Oroitz nunca lo admitiera abiertamente. Sus respuestas eran más cortas, su sonrisa más forzada, y su presencia, más esporádica. La sensación de perderlo de nuevo comenzó a consumirla.

Una noche, mientras revisaba su teléfono, Aisha vio una foto de Oroitz con su exnovia en una historia de redes sociales. Aunque ambos parecían amigos en la imagen, Aisha no pudo evitar sentir celos.

—¿Por qué no puede verme de esa manera? —se preguntó, apretando el teléfono con fuerza.

En un acto de desesperación, decidió enviarle algo que sabía que captaría su atención. Tomó unas fotos íntimas, cuidando cada detalle, y se las envió con un mensaje breve:

"Pensé que te gustaría esto."

Al poco tiempo, Oroitz respondió.

—"Wow, Aisha... no esperaba esto. Eres hermosa."

Aunque sus palabras le dieron una efímera sensación de triunfo, también dejaron un vacío. No era la respuesta que realmente deseaba; no quería solo halagos. Quería que Oroitz la viera, la eligiera, y se quedará.

Tras aquel intercambio, Oroitz comenzó a hablar más con ella. Se reían juntos como antes, y en ocasiones, Aisha sentía que estaba logrando recuperar algo de lo que habían perdido. Sin embargo, algo no se sentía del todo bien. Las conversaciones eran más superficiales, y aunque Oroitz seguía mostrándose amable, Aisha notaba que sus verdaderos intereses estaban en otra parte.

Con el paso de las semanas, la distancia volvió a crecer. Oroitz dejó de responder con la misma frecuencia, y Aisha lo veía pasar más tiempo con su exnovia. Esta vez, el dolor fue diferente. No era solo tristeza; era una mezcla de frustración y humillación.

—¿Por qué sigo haciendo esto? —se preguntó una noche, mirando su reflejo en el espejo. Sentía que había perdido una parte de sí misma en el intento de mantener a Oroitz cerca.

Decidió escribirle un mensaje.

"Oroitz, siento que cada vez estamos más lejos. Si no quieres que sigamos hablando, prefiero que me lo digas directamente."

Él respondió al día siguiente, de forma cortante pero clara:

"Aisha, creo que es mejor si tomamos algo de distancia. No quiero que esto se vuelva más complicado."

Aisha sintió como si el suelo se desmoronara bajo sus pies. Pero, al mismo tiempo, algo dentro de ella despertó. Sabía que no podía seguir persiguiendo a alguien que claramente no estaba dispuesto a quedarse.

Esa noche, tomó su teléfono y eliminó la conversación con Oroitz, junto con las fotos y cualquier recuerdo digital que la atara a él. Miró al cielo desde la ventana de su habitación y dejó escapar un suspiro.

Con el tiempo, Aisha comenzó a reconstruir su vida. En su nuevo colegio, conoció a un chico que, para su sorpresa, también se llamaba Oroitz. Pero este Oroitz era diferente: cálido, atento y siempre dispuesto a escuchar. Rápidamente se convirtieron en mejores amigos.

En el camino, Aisha también conoció a Olivia, una chica enérgica y llena de ideas, y a Teo, un chico reservado pero con un humor ingenioso que sacaba sonrisas en el grupo. Junto a Dalia, una amiga común, formaron un pequeño círculo que llenó la vida de Aisha de momentos felices y significativos.

Flores MoradasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora