capitulo#42

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Aisha comenzó a maquillarlo con un maquillaje masculino, algo sutil pero que resaltara sus facciones.

—Primero, quítate los lentes —le dijo con una sonrisa.

Emir suspiró y se los quitó, dejándolos a un lado.

Aisha empezó a aplicarle base, luego un poco de contorno para definir su rostro, y después pasó a las cejas.

Mientras ella lo maquillaba, Emir sentía mariposas en el estómago.

No podía dejar de mirarla.

Cada vez que Aisha se acercaba para maquillarlo mejor, su rostro quedaba peligrosamente cerca del suyo.

Podía sentir su respiración, podía ver cada pequeño detalle de su rostro.

Tenía tantas ganas de besarla.

Tantas ganas de tomarla entre sus brazos y hacerla suya en ese momento.

Pero quería resistir.

Se mordió el interior de la mejilla para no hacer ninguna tontería.

—Listo —dijo Aisha, orgullosa de su trabajo.

Tomó un espejo y se lo mostró.

—Mírate, te ves demasiado bien.

Emir se miró y, para su sorpresa, realmente le gustó cómo se veía.

—No está mal... —dijo, arqueando una ceja.

—¿Ves? Te dije que quedaría bien —Aisha sonrió satisfecha.

Emir la miró y sonrió también.

—Eres una gran maquilladora.

Aisha sonrió con orgullo.

—Lo sé.

Pero Emir no podía dejar sus ideas.

Todavía la miraba, todavía sentía esas ganas de besarla.

Pero se controló.

—Ahora me toca a mí —dijo Aisha.

Se sentó y empezó a maquillarse también.

Emir la miraba en silencio, admirando cada movimiento.

Cuando terminó, se volteó hacia él y sonrió.

—¿Qué tal?

Emir la miró fijamente.

—Te ves hermosa.

Aisha sintió calor en sus mejillas.

—G-Gracias...

Terminaron de jugar a la maquillista y decidieron ver una película.

Se acomodaron en la cama de Aisha, poniendo la laptop frente a ellos.

La película comenzó, pero Emir no podía concentrarse.

Aisha estaba demasiado cerca.

Y él estaba demasiado enamorado.

Despues de eso...

Seguían viendo la película tranquilos, pero Emir no dejaba de pensar en besarla.

Y no solo en besarla...

Todo su cuerpo reaccionaba cada vez que Aisha se movía o lo miraba.

Intentaba concentrarse en la película, pero su mente estaba llena de ideas que no podía controlar.

Se mordió el labio, intentando resistir.

De pronto, decidió actuar de manera más natural y puso su brazo en el hombro de Aisha.

Flores MoradasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora