Esto disminuyó los gritos de Ebi, pero Dean podía saber lo que estaba pasando, se escuchaba el forcejeo al interior del salón, se escuchaban como se arrastraban los pupitres, pero él no haría nada. Sin embargo, tampoco se movía de ahí, estaba pasmado, y empezó a sudar frío.
Él giró nuevamente su cuerpo hacia la puerta y respiró con dificultad.
—¡Uniel!
—Dean...
Él se asustó al ver a Cecilia parada a su lado y lentamente regresó en sí.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella con sorpresa —Todos están en el auditorio.
Dean no decía nada, solo la miraba asustado. Cecilia lo tomó del hombro y le sonrío.
—Creímos que ya no regresarías este semestre.
Él se quedó mudo, con la sensación de desvanecerse.
—¡Ya! —gritó Ebi al interior.
Los dos giraron su cabeza.
—¿Qué pasa? —preguntó Cecilia a la vez que posaba su mano sobre la puerta para deslizarla. pero Dean la detuvo.
—Es Ebi —dijo con voz asustada. Cecilia bajó la mirada y observó como su brazo temblaba por la mano de Dean
—¿Estás... bien?
Dean la tomó de los hombros.
—Sí...
—¿Entonces por qué estás así?
Dean soltó a Cecilia y miró nuevamente la puerta donde se escuchaban los gritos ahogados.
—Por nada...
Dean levantó la mirada y sus ojos se abrieron mientras retrocedía asustado. Su compañera hizo lo mismo, se alejó de Dean, pues no sabía qué era lo que estaba viendo para reaccionar de la nada. Él rápidamente abrió la puerta del salón buscando alejarse, a lo que todas las miradas se posaron en él. Cecilia lo miró desde afuera pasmada, mientras Uniel se levantaba bruscamente con la camisa abierta y Ebi aprovechaba para alejarse de Uniel.
Todos se quedaron en silencio. Dean trató de disimular su vulnerabilidad.
—Uniel... ¿Qué... haces?
Él se acercó a Dean y lo abrazó rápidamente.
—Creimos que ya no vendrías.
—¡Eres un asqueroso! —le gritó Ebi a Uniel mientras se acomodaba su falda y se levantaba para huir del salón.
Uniel rápidamente la tomó del brazo y la jalo hacia sí mismo.
—Solo porque te libraste está vez, pero si le dices a alguien soy capaz de hacerlo.
Ebi apartó su brazo con asco y salió corriendo mientras empujaba a Cecilia que se acercó al marco de la puerta.
Dean siguió con la mirada a Ebi, y apartó la mirada de ella, miró con dificultad a Cecilia y bajó la mirada. Las pastillas no estaban haciendo efecto y se sentía débil. Advertido ya estaba de que sus alucinaciones serían fuertes, sabía que su mente le jugaba muy bien.
"¿Y luego qué?" pensaba él "¿Que no el medicamento tenía que protegerlo de su yo perturbado?"
Dean, no se atrevió a levantar la mirada cuando empezó a escuchar la voz de Lana en su cabeza. Pronto su cabeza comenzó a entrar en un estado de relajación y ella desapareció.
—Uniel... dile a Cecilia que se vaya.
Cecilia miró a Uniel extrañada.
—Voy al auditorio con los demás...
Uniel asintió. Cecilia deslizó la puerta dejándolos solos y Dean suspiró mientras se acercaba a su pupitre.
—¿Estás bien?
—Sí... eso creo.
El corazón de Dean comenzó a estabilizarse y su temblorina disminuyó en todo su cuerpo.
Uniel tomó su celular y le marcó a Joe para hacerle compañía a su amigo que notaba en un estado muy extraño.
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VÍCTIMA
Novela JuvenilEbi se miró en el espejo. Estaba inquieta por la presencia de Dean que salía lentamente de la oscuridad detrás suyo. Él le sonrió y se acercó. Fue fácil, pensaba ella. «Él escogió una víctima para su venganza, fue lo suficientemente hábil para que l...
