Ebi corrió hacia los baños y rápidamente mojó su cuerpo para tallar con fuerza.
Ella se quejaba con los labios tiesos, temblando de rabia.
—¡Maldito! —gritó mientras soltaba un lloriqueo.
Ella talló con las uñas sus pechos y repitió la acción hasta sentir la piel quemarle y arder.
Pronto Ebi comenzó a tener recuerdos que antes su pequeña yo había borrado de su memoria, conocía perfectamente los movimientos, el sometimiento y la respiración agitada. De repente empezó a revivir sus traumas amargos, dónde algún ser humano podía convertirse en una bestia, consumido por sus deseos más bajos.
Ella entró en un estado de crisis. Se miró en el espejo y comenzó a llorar sobre el lavabo.
Sentía como la cara comenzaba a acalorarse y su llanto llegaba hasta su más profundo ser, y en el fondo se quedaba sin aire, para pronto tomar más y volver a llorar con más fuerza.
—Fui abusada de nuevo... —dijo Ebi mientras pegaba sus brazos hacia sí misma.
Ella se agachó y comenzó a hacerse más pequeña mientras gemía más ruidosamente.
Algunos pasos se escucharon por fuera, así que Ebi rápidamente se levantó y se ocultó en un cubículo para que no la vieran. Pronto las chicas entraron al baño mientras comentaban acerca de su plática. Ebi se limpió las lágrimas y solo recargó su frente sobre la puerta.
—No sé, sólo me miró raro —dijo Cecilia.
Ebi se asomó por la abertura, Alison estaba con ella.
—Se me hace raro que haya faltado tanto. ¿Crees que le haya pasado algo? Quizá por eso está así.
—Hay que preguntarle a Uniel y a Joe.
Ebi se limpió las lágrimas y esperó pacientemente a que sus dos compañeras se marcharan. Cuando el baño quedó solo, salió sigilosamente al pasillo donde los alumnos se encaminaban a sus clases. Ella se cubrió con ambos brazos a modo de abrazo y bajó la cabeza, una vez delante del salón se quedó a un lado de la puerta y pensó en no entrar para escapar a su casa, pero ya había usado todas las faltas posibles.
—Entra —dijo Joe después de darle un empujón grotesco haciendo que cayera.
Algunos se rieron y ella se levantó para irse a su pupitre.
Dean, Joe y Uniel rápidamente entraron detrás de ella y pidieron los asientos cerca para poder molestarla. Ebi se cruzó de brazos y se pegó a su silla como si se estuviese haciendose chiquita y apartó la mirada de Dean quién se sentó a su lado, mientras que Joe y Uniel estaban delante.
Un maestro nuevo llegó, y todos sacaron sus tabletas para ver la proyección de la clase, pero esto no impedía que Uniel y Joe se voltearan hacia Ebi y le escupieran, lo que hacía que ella se asqueara y se limpiaba con la humillación a más no poder, aunque pronto dejo de hacerlo y simplemente se aguantaba el dolor en la garganta.
Ebi sentía su corazón latir fuertemente, como siempre con miedo, pero se quedaba quieta intentando que no vieran que estaba a punto de llorar.
—Todo sigue igual —dijo Uniel a Dean con orgullo —. Sólo que faltabas tú.
Dean, que estaba en un trance, levantó la mirada y asintió sutilmente sin expresión alguna. Joe miró a Uniel algo confundido, y ambos se voltearon hacia las tabletas dando por hecho que su querido amigo se encontraba apático.
Ebi lo miró de reojo, con miedo, y algo estaba extraño en él. Dean la miró por un momento y se giró dándole la espalda, que pese a su barrera se podía observar como su cuerpo se agrandaba y relajaba conforme a su respiración ruidosa.
Esta acción se repitió durante toda la clase, y cada que Ebi miraba a Dean, él le apartaba la mirada. No la estaba molestando, la estaba ignorando, pero a su parecer iba más allá de eso, Dean temblaba cada que la veía y hacia movimientos extraños donde tomaba su cabeza entre ambas manos y luego cubría sus ojos. La realidad es que desde que vio a Ebi también quería golpearla, pero su trance lo mantenía en otro mundo, uno que empezó a aterrizar a la realidad y que, en cuanto esto pasó veía como lana caminaba entre sus compañeros. Y el problema se hacía más grande e inquietante, ya no es sólo la imagen de su hermana como la recordaba, era una especie de cadáver que se acercaba a su oído a gritarle.
Dean observó como este espectro se acercó y le buscaba la mirada con la intención de inquietarlo. El medicamento le jugaba en su contra al tenerlo en un estado medio despierto, a veces se desvanecía esta visión perdiendo fuerza, pero esto era a costa de su estabilidad, que entendía que está solo la podía obtener si se aliaba al tratamiento a más no poder. Creyó que el trauma ya no estaba siendo tan fuerte —no por nada se había preparado para antes de ir a la escuela— pero era claro que le tocaba luchar con su mente, y consigo mismo, que se convirtió en su enemigo.
—Oye, ¿Estás bien? —dijo Joe con preocupación.
Dean lo miró fijamente.
—No.
Él miró una vez más a Ebi. Y entonces, ahí estaba, la cara de su hermana.
—¡Ah! —gritó Dean llamando la atención de todos en el salón.
—A ver, ¿Qué pasa allá atrás? —dijo el profesor, extrañado.
Dean no dijo nada, en realidad nadie lo había mirado así —nunca en su vida— y eso lo hizo sentir tan pequeño que decidió salir del salón sin decir una sola palabra.
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VÍCTIMA
Fiksi RemajaEbi se miró en el espejo. Estaba inquieta por la presencia de Dean que salía lentamente de la oscuridad detrás suyo. Él le sonrió y se acercó. Fue fácil, pensaba ella. «Él escogió una víctima para su venganza, fue lo suficientemente hábil para que l...
