53. Escudo Superficial

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Todos los alumnos hablaban entre sí, de manera eufórica, pues no se habían podido ver durante sus vacaciones. El salón estaba tan escandaloso, ya que todos se contaban cada detalle, desde explorar todo su estado natal, la pequeña ciudad de Vadeli, hasta su visita a otro país, al ser alumnos de una carrera universitaria como cinematografía no dejaron por fuera las nuevas películas o guiones que habían estado analizando, muchos compartían la experiencia de sus días libres para plasmarlas en sus proyectos escolares.

La maestra llegó, pero todos seguían hablando emocionados.

—Sus vacaciones se terminaron, jóvenes, guarden silencio —dijo con tono fuerte la señora con cabello rizado. Ella los miró fijamente a cada uno y dibujó una sonrisa sutil.

—Olivia

Olivia se sobresaltó.

—No

La maestra le aventó una pelota pequeña de color rojo. Ella la atrapó y se levantó hacia el pizarrón.

—Bien —la maestra se recargó en su escritorio y cruzó sus brazos—¿Cuál es tu tema?

Olivia estaba nerviosa y miró a la profesora antes de escribir en el pizarrón.

—¿Cortometraje de terror?

—Tú dirás.

—Ay, no sé —dijo con una mano en la mejilla.

La maestra levantó las manos y miró hacia el resto de sus alumnos.

—Ayuden a su compañera.

El salón empezó a llenarse de voces sugiriendo el tema, todos tratando de hacer reír a la compañera que estaba nerviosa. La maestra se levantó para apuntar un tema y así aumentar la opciones, luego giró su mirada hacia la entrada donde la directora estaba llamándola, ella se acercó.

—Hola, Cali. ¿Cómo va tu clase?

—Bien, acabo de iniciar mi clase.

—Me alegra. ¿Podrías venir un momento a la sala de reuniones, por favor? Hay algo que debo avisarte junto a los otros maestros.

—Claro.

La maestra, Cali, acompañó a la directora y juntas llegaron al salón donde estaban todos los maestros sentados alrededor de la mesa redonda. Ella se sentó entre sus compañeros algo confundida por la improvisada reunión, y pronto se percató que en la junta había una chica sentada detrás de la directora en una silla solitaria. La chica estaba vestida de una manera extraña para una época tan calurosa como la primavera, no podía evitar pensar en cuanto calor pasaba, pero pensaba que si se vestia así, era por un motivo más fuerte que una sensación calurosa y desesperante: tenía una boina gris, unos lentes oscuros, una bufanda de negra con cuadros negros que rodeaba gran parte de su cuello y media cara, una blusa holgada de manga larga, guantes a la altura de los nudillos dejando a la vista un poco sus dedos y un pantalón largo que cubría parte de sus zapatos negros.

Se notaba a primera impresión que una persona así no quería ser vista por nadie, su vestimenta no dejaba ver nada en ella, como si esa silueta simulara un bulto al fondo de la sala, pronto la maestra apartó su mirada para no hacer sentir mal a aquella chica extraña y enfocó su mirada en otro punto de la sala.

A la sala llegó una alumna y se acercó a la directora.

—Natifa, que bueno que estás aquí. ¿Me podrías hacer el favor que te pedí?

Natifa asintió y se acercó con una sonrisa a la chica que estaba sentada detrás de la directora.

—Hola, soy Natifa. Yo estudio aquí y te enseñaré la escuela para que no te pierdas ¿Esta bien? Yo te daré un recorrido.

VÍCTIMAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora