CAPITULO 128

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LAUREN

Despierto tibia.

Las sábanas siguen suaves contra mi piel. La luz del amanecer entra por la cortina en una franja dorada que cruza la habitación, apenas tocando el borde de la cama.

Parpadeo despacio.

Y entonces la veo.

Camila está de pie frente al espejo. Lleva falda oscura, camisa perfectamente ajustada. El cabello ya seco, ordenado. Se está maquillando con precisión tranquila, como si nada del día anterior hubiera intentado desordenarnos.

Suspiro.

Ahí está.

Mi esposa.

Encuentra mi mirada a través del espejo.

Y sonríe apenas.

CAMILA: Buenos días.

Su voz es suave, pero firme. Termina de despertarme.

LAUREN: Buenos días (respondo, aún ronca)

Termina de delinear con calma.

CAMILA: Ya tengo el desayuno listo (Deja el maquillaje sobre la cómoda) -Toma una ducha. Tu ropa formal está planchada y colgada, tu ropa interior está en el baño.

La observo incorporarme apenas sobre un codo.

CAMILA: Desayunamos y nos vamos a levantar la denuncia, también dar declaraciones por lo de ayer.

Hace una pausa mínima.

CAMILA: Solo para hacer lo correcto. De ahí no va a pasar más.

Asiento.

Ahí está de nuevo.

La mujer que besé anoche.
La que lloró entre mis brazos.

Y también la abogada que destruye oponentes en juicio con esa pulcritud impecable y mente quirúrgica que posee.

Es impresionante cómo puede ser ambas cosas sin contradicción.

Me quedo mirándola unos segundos más.

No necesito decir nada.

Ella siempre está un paso adelante del mundo.

🕰️

8:03 a.m.

El desayuno fue simple pero perfecto. Café fuerte. Fruta fresca. Tostadas calientes. Camila comió tranquila, leyendo algo en su tablet. Yo la observaba, pensando en lo absurdo que fue siquiera dudar de lo que es capaz.

Termino mi café y enjuago la taza, la pongo a secar, entonces escucho sus tacones.

Me giro.

Ella baja las escaleras con su bolso ya en mano.

Salgo de la cocina.

La intercepto justo en el último escalón.

La alcanzo.

Rodeo su cintura desde atrás.

Ella se detiene de inmediato.

LAUREN: Me llamaron de la firma (digo, apoyando la barbilla en su hombro)

CAMILA: ¿Arquitectónica? (cuestiona sin voltear del todo)

Asiento.

LAUREN: Me dijeron que los abogados fueron a apelar por nosotros hace un momento a la estación.

Camila rueda los ojos.

Niega con una pequeña exhalación.

CAMILA: A veces no todas las firmas cuentan con un buen equipo legal competente.

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