CAPITULO 130

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CAMILA

El día siguiente no es más ligero.

Pero es distinto.

Más controlado.

Más consciente.

Estoy sentada en mi escritorio, revisando un contrato, cuando escucho el ligero toque en la puerta.

-¿Licenciada?

Levanto la mirada.

CAMILA: Adelante.

La puerta se abre y aparece Sarah.

-Hay un repartidor para usted.

Frunzo apenas el ceño.

¿Repartidor?

No pedí nada.

CAMILA: Hazlo pasar.

Asiente y se aparta.

Un hombre entra con una bolsa de papel bien cerrada, cuidada.

-Entrega para Camila Jáuregui.

Asiento.

CAMILA: Soy yo.

Firma rápida.

Recibo la bolsa.

Es tibia.

Recién hecha.

El aroma se escapa apenas, y mi estómago reacciona antes que mi mente.

Hambre.

Real.

Inmediata.

Algo que no había sentido así en días.

El repartidor se va.

La puerta se cierra.

Y entonces la veo.

Una pequeña nota doblada, acomodada con precisión sobre la parte superior de la bolsa.

La reconozco antes de tocarla.

Lauren.

Claro.

No puede ser de otra forma.

La tomo.

La desdoblo.

Y ahí está.

Su letra.

Firme.

Limpia.

Imposible de confundir.

No te saltes esta comida.
No es sugerencia.
Es orden directa de tu arquitecta favorita.

Ya revisé el menú. Proteína, verduras, algo ligero.
Te conozco.

Come todo.

Te amo.

LJ

Una exhalación se me escapa.

Suave.

Involuntaria.

Mis labios se curvan apenas.

No grande.

No exagerado.

Pero real.

Muy real.

Apoyo la nota sobre el escritorio.

La miro un segundo más.

Y entonces... niego leve.

CAMILA: Controladora...

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