MIERCOLES
CAMILA
La oficina ya no suena igual.
En la mañana es un murmullo constante, casi vivo. Teléfonos que no paran, tacones cruzando el pasillo, impresoras escupiendo hojas sin descanso, puertas que se abren y se cierran como si nunca hubiera suficiente aire.
Ahora no.
Ahora todo eso se apagó.
Son las 6:30 p.m. Lo sé porque el reloj digital en la esquina de la pantalla cambia justo cuando levanto la vista. Afuera, el vidrio refleja un azul oscuro que ya se comió al día. Miami empieza a encenderse, pero aquí dentro, todo va en dirección contraria.
Silencio.
Uno que no incomoda, pero sí pesa.
Respiro por la boca.
La congestión sigue ahí, leve, manejable. Las pastillas hicieron su trabajo. La fiebre bajó. Ya no siento ese calor raro en la piel, pero mi cabeza...
Mi cabeza se siente llena.
Densa.
Como si hubiera algodón detrás de la frente, amortiguando todo. No duele lo suficiente para detenerme. Solo, está.
Y cansa.
Pero estoy mejor.
Mucho mejor que en la mañana.
Repaso el documento por última vez. Mis ojos pasan por las líneas con disciplina, aunque más lento que de costumbre. Ajusto una cláusula. Cambio una palabra. Subrayo una línea que ya había subrayado antes.
Exceso de control.
O falta de claridad.
No lo sé.
Y entonces...
la puerta.
No hay golpes.
Solo ese sonido suave al abrirse.
Levanto la vista.
Lauren.
Se detiene justo al cruzar el umbral.
Y algo en mí... se suelta.
No sabía que estaba conteniendo el aire hasta que lo libero.
Ella no trae prisa.
No viene sonriendo.
No viene ligera.
Está seria.
No molesta de forma evidente.
Pero sí distinta.
Firme.
Callada.
Presente de una forma más contenida.
Cierra la puerta detrás de sí con calma.
Y no dice nada.
Camina hacia mí con pasos medidos, sin ruido, sin apuro, hasta quedar frente al escritorio.
Yo me reclino apenas en la silla.
CAMILA: Solo cinco minutos y nos vamos (digo)
Mi voz sale más suave de lo que esperaba. Más baja. Más cansada.
Lauren no responde de inmediato.
Me observa.
Y lo siento.
Su mirada baja a mi rostro, recorriendo detalles que sé perfectamente cuáles son. Mis ojos. Mi piel. Mi respiración.
Está evaluando.
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NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
FanfictionDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
