56. La Casa Tiene Un Poco De Luz

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-Estupida, estupida, estupida, estupida, estupida.

El primer mechon de cabello cayó sobre el lavabo, después dos, tres. Ella entró en un trance y siguió automáticamente, fue cuando su celular sonó y la sacó de ese estado “de estar pero no estar”, ella solo desplegó la ventana y leyó de forma superficial: era un mensaje del grupo de los amigos de Natifa, levantó la mirada y sus ojos escanearon su cara dándose cuenta que había cortado sin orden su cabello, pero más que nada pese a ese cabello asimétrico y enredado se percató que nada en ella había cambiado, al menos nada de lo que era ella físicamente.

Sus pensamientos divagaron, dejó el celular, tomó su rostro en sus manos y clavó lentamente sus uñas sobre sus mejillas hasta que se pusieran rojas, a su vez su respiración se aceleró y fue cuando se alejó repentinamente del espejo cuando sintió las primeras lágrimas, pues sabía que si seguía cerca del espejo era capaz de hacerse daño a sí misma con tal de cambiar lo más pronto posible.

Ella negó con la cabeza, su corazón aceleró, no quería entrar en ese cuadro de depresión que llevaba poco tiempo intentando salir, y que al pensar en hacerlo se arrastraba al fondo, como si alguien estuviera por encima suyo, como si estuviera esperando ver salir sus manos de ese hoyo profundo para lanzarla nuevamente abajo.

Salió del baño para ir a su habitación, posteriormente cerró la puerta y caminó de un lado a otro intentando no pensar mal, alejar las tijeras de sí que estaban reposando sobre el lavabo. Estaba cansada, así que se sentó en el suelo a un lado de la cama para tranquilizar su corazón, tomó su celular nuevamente y dejó una nota de voz.

"Disculpe, es que no quiero hacerme daño, es que estoy en crisis"

Pasaron unos minutos cuando vibro y Lia lloró con algo de alivio.

"¿Estás bien? Responde mi llamada"

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Al día siguiente, las clases ocurrieron con normalidad, pero Lia no se había presentado en la escuela, poco tiempo pasó cuando al terminar las clases Orlando y Natifa salieron corriendo de sus clases en sintonía, se despidieron rápidamente de sus amigos a los que no dijeron mucho para llegar rápidamente al centro comercial.

—¿Por qué le llevarías eso?

Ella sostuvo consigo unos juegos de mesa donde se tenía que interactuar en equipos, ella los miró feliz

—¿Y por qué no, Orlando?

—En primera, porque solo estarán tú y ella....

Natifa lo fulminó con la mirada, pero sabía que tenía razón, así que dejo los juegos de mesa sobre el estante pensando en comprarlos en otro momento.

—Y en segunda porque creo que ella querrá algo más tranquilo...

-Bueno...

Él se acercó rápidamente a un estante como si hubiera tenido la respuesta en sus manos, el poso sus manos sobre un videojuego y sonrió.

-¡Olvidalo!

-¡Pero...!

-Orlando, estamos agarrando cosas para nosotros.

Ellos giraron la mirada hacia el carrito y miraron todas las cosas que habían metido para llevarle a Lia. Llevaban pizza, una bandeja circular repleta de sushi, unos libros de novelas contemporáneas, crítica social y fantasía, un pollo rostizado, dos litros de jugo de naranja y unas 4 bolsas de frituras.

—Ah...

—Tenemos que encontrar algo que de verdad le guste para compartir o comer

-Pero nosotros no sabemos eso, no sabemos mucho de ella.

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⏰ Última actualización: Sep 24 ⏰

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