Narra John.
Miles de pensamientos rondaban por mi cabeza, sabía que tendría que hacerlo... tenía que hablar con Amélie. El problema era que no sabia como, es decir, ella misma había tomado la decisión de no irse, de no viajar pero ahora venía yo mismo con la misma propuesta. Ninguna cosa podría compararse con el miedo que sentía ahora mismo, a veces uno mismo piensa que hay cosas mucho más difíciles, como poder sacar adelante un proyecto con la empresa o conseguir nuevos patrocinadores o lo que sea referido con el mundo laboral pero no es así, ser padre es la cosa más difícil del mundo. Algunas veces ni yo mismo se que hacer con mi vida y voy a saber si el cambio es lo más correcto para Amélie.
Sumido en mis pensamientos, sin darme cuenta ya había llegado a casa y esperaba con ansías ver a mi nena. Abrí la puerta principal y di mi acostumbrado saludo de "He llegado" pero no hubo respuesta, al parecer Amélie no habría escuchado, quizás dormía o no estaba en casa, cosa que no creo pero para sacarme de las dudas voy directo hacía las escaleras para asegurarme de que estaba en su habitación. De camino por el corredor escuché unos sollozos, y mi sentido de padre protector se puso en alerta, seguí por el camino y los ruidos venían del cuarto de baño. Me asomé lentamente y tome el picaporte, sin saber que me esperaba, giré y allí la peor imagen para mis ojos.
Lagrimas amenazaban con salir pero no podía flaquear, no ahora.
Mi nena...
Mi cielo...
Mi pequeña Amélie... ella estaba destrozada frente a mis ojos. ¿Cómo no pude verlo antes? ¿Cómo pude ser tan ciego? No era momento de preguntas, sino tiempo de actuar.
Amélie tenia sus ojos lagrimosos puestos en los míos, mi nena estaba mal. La había dejado sola. Había abandonado a mi propia hija.
Amélie: Papá yo...- no quise escucharla. Me adentré a la habitación junto a ella y ella soltó la cuchilla dejándola caer al suelo. La tome por los brazos, aquellos que ahora mismo sangraban- No papá..- dijo tratando de salir de mi agarre.
John: Ni siquiera lo intentes, vamos a un hospital- dije en un tono que jamás hubiera imaginado usar con Amélie. Saqué mi móvil y le marque a la persona que podría ser más útil- ¿Matt? no hay tiempo de hablar, ven para casa, es urgente- y colgué. Salí junto a Amélie y fuimos hacia su habitación, ella se sentó sobre su cama mientras yo iba por el botiquín de los primeros auxilios, tome un poco de vendas y fui hacia donde estaba mi hija. Ella al verme quiso ocultar sus muñecas- No lo hagas hija, esta vez no. Acepta mi ayuda- le rogué en todos los sentidos. Quería que ella aceptase mi ayuda, la ayuda de gente que la quería bien.
Minutos más tarde el timbre sonaba y sabía de quien se trataba, de inmediato tome mis llaves, abrigos y junto con Amélie fuimos hacia la entrada. Ella evitaba mirarme, no comprendía el porque pero ahora mismo poco me preocupo solo quería llegar al hospital y que hagan algo con las heridas de mi nena.
Narra Harry.
Otra vez todo igual, había terminado las transiciones para el nuevo cd y aquí estaba en mi habitación a oscuras, pensando en ella... esta vez había intentado hablarle, le había rogado... La necesito, necesito saber como esta, necesitaba estar con ella. Pero como lo esperaba me había ignorado, no contesto mis mensajes.
Me sentía terriblemente mal, jamás en mi vida habría creído encontrarme así. Nunca una chica me voló tanto la cabeza y el corazón, solo de pensar en Amélie todo mi cuerpo reaccionaba, mi corazón latía a un ritmo fuera de lo común. Me había enamorado con locura y no tenía remedio solo quería estar con ella, con Amélie.
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