Narra Amélie.
(...)
Esa tarde habia sido genial, Harry era genial... Sin dudas los momentos con él son geniales, todos las horas, los días que las paso junto a el, son increíbles. Debo agradecer que son muchos momentos, días y horas que estoy junto a él... Si, así era ya había pasado tiempo desde aquélla primera tarde juntos con Harry, sin dudas iba a ser la primera de tantas tardes juntos pero claro como amigos ...
seguíamos exactamente igual, él con su tan preciosa personalidad siempre consiguiendo sonrisas de mi parte y sin mencionar las tantas peleas que tenemos, creo que eso es el toqué personal de nuestra relación si así se la puede llamar.
No habia pasado mucho tiempo, horas, semanas, un mes... Harry y yo nos volvimos inseparables, así como con los chicos... Que por cierto nuestra relación había avanzado aún más, siempre nos llevamos bien pero con mi llegada continua hacía su casa acompañada por Harry, ya era usual verlos y eran más que solo amigos para mí, se comportaban aveces como los hermanos que nunca tuve y hasta quizás mis propios guardaespaldas, una locura total. Todo el lado que tiene que ver con Harry estaba genial... Mi lado nose como llamarlo, no he visto a mí padre aún, siempre llama diciendo que le han pedido exclusivamente que se quede una semana más por trabajo y así ya van pasando los días sin él... Mi madre nose nada de ella, desde aquella llamada no he vuelto a oír su grata voz, luego James ha decir verdad a mejorado conmigo, ya no demuestra ser distante pero sigue teniendo actitudes algo raras pero él ha cambiado su personalidad quizás tenga que ver con eso, no soy quien para juzgarlo. Se preguntaran por Amber bueno ella, aunque suene raro ya no me molestaba mas como solía hacer solo aveces se le escapa sus dulces palabras contra mi pero por alguna extraña razón se veía intimidada delante de James lo cuál me llenaba de sospechas pero quizás serán cosas mías... Luego ¿quién? Ana, ella como siempre llenandome de sonrisas pero últimamente la he sentido distante, se ha molestado por mis actitudes respecto a mi peso por el cuál varias peleas no hemos llevado, luego Sharon que se ha convertido en una de nosotras solo que algo incontrolable creo que me he tenido que presentar varías veces a la oficina del rector gracias a sus "pequeñas travesuras" pero hasta ahora nada sobrepaso los limites ... Oh, alguien muy importante que jamás pensé que entraría en mi vida, solo pensé que verlo sería solo una vez, pero no al parecer el destino no quiso eso e hizo que él se haya convertido en la persona mas comprensible para mi ... Luke.
...
Luke: ¡Vamos!- decía mientras luchaba por quitarme de mí cama.
Amélie: ¡No Luke! No quiero ir- dije mientras le enseñaba unos pequeños 'pucheros'.
Luke: Vamos te divertiras... Habrá malteadas de manzana- dijo en un intento de converserme. Según él ya se había cansado de verme siempre en cama, y no tuvo la mejor idea de invitarme a una heladería que según hoy abría sus puertas hacía el publico.
Amélie: No quiero malteada... Y de verdad Luke- dije pero en un movimiento brusco me tomó en brazos y me deslizo fuera de la cama.- ¡Hey! ¡Bajame!- grité.
Luke: ¿Irás conmigo?- negué- bueno no te dejaré- dijo necio.
«quizás ir unos minutos no me hará daño» ademas ya no quería que Luke me cargará, le pesaría.
Amélie: ¡Está bien!- me bajó al oír mis palabras, luego de eso ya me encontraba preparándome haber que ropa me pondría. Quitaba un jean del closed lo posaba sobre mí cuerpo e iba directo al gran espejo de mi habitación «horrible, eres gorda» cada día estaba peor, la ropa no me convencía, nada me quedaba como yo quería que me quedará, era un asco... Obviamente ya hacía mas de un mes que habia comenzado con mis ejercicios diarios en aquel gimnasio donde me inscribí. Ya habia llenado la mitad de mi tan preciada planilla que siempre la llevaba colgada junto a mí escritorio y el espejo, de lado de la balanza donde todos los días controlaba mi peso. El primer mes ya lo habia completado, había bajado cinco kilos por lo cual ahora me encontraba pesando los cincuenta kilos pero eso era aún demasiado para mi, mi figura no era la que deseaba, con cincuenta kilos aún estaba gorda, con este peso nunca llegaría a ser lo suficiente perfecta para él... Por eso anote en el próximo casillero donde decía 'próximo a pesar: cuarenta y cinco kilos' esa era mí nueva meta, sin dudas multiplicaría los ejercicios y seguiría con mi tan preciado té negro y mi jugo de manzana.
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