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Juliana Montgomery vivía sólo con su madre, la cuál trabajaba cómo secretaría en un hospital de California, trabajaba lo suficiente duró para sacarla adelanté y darle sus estudios. Su mamá era lo único que tenía en la vida, nunca conoció a su padre, pues abandono a su madre cuándo se enteró que estaba embarazada de ella, así que para Juliana su papá no existía. La confianza con su mamá era tan fuerte, que todo le contaba a ella, sus tristezas, penas, alegrías, en pocas palabras su madre era su todo. Y lo que más ahnela es llegar a tener un título universitario, para compensarla por todo lo que ha hecho por ella, que se sienta orgullosa.


Su vida amorosa no era mala, tenía pretendientes pero ninguno había sido el indicado para ella, y aparte ella no quería distracciones de ningún tipo.




Narra Juliana.



Me encontraba guardando mis cosas en mi mochila, preparaba todo para mañana, la puerta se abre dejando ver a mi madre, que acababa de llegar del trabajó.


- Cariño.- me abrazó.


- Mamá, ¿cómo te fue hoy?.- sonreí.


- Bien, algo cansada pero bien.- miró mi mochila.- ¿Estás lista para mañana?.-


- Sí, aún que un poco nerviosa.-


- Tranquila hija todo estará bien, sólo relajate.-


- Estoy felíz porqué estudiaré en la universidad más prestigiada de aquí, es un orgullo.- dije emocionada.


- Y yo estoy tan orgullosa de ti.- mi madre volvió abrazarme.


- Te prometo que estarás más orgullosa de mi en un tiempo más.-


- Te amó hija.-

- Y yo a ti.-

- Bueno... te dejó para que duermas, necesitas descansar, mañana será un gran día.- mi madre me dio un besó en la mejilla y salió de mi habitación.

Realmente me emocionaba bastante, entrar a la universidad, no sabía lo que me esperaba, algo muy bueno lo más seguro.
Puse mi pijama, y me acosté en mi cama, me quedé mirando el techo por unos minutos y después el sueño me venció.

Un ruido bastante molestó me despertó; mi alarma. La apagué y tomé mi teléfono el cuál tenía un mensaje de mi mejor amiga; Montse, era la única persona a la que podía considerar mi amiga, era un mensaje deseando buenos deseos para el nuevo comienzo, desgraciadamente ella no quedó en la universidad, tuvo que irse a otra, pero nuestra amistad seguiría igual.

Me levanté con una sonrisa, me di una ducha, y me cambié rápido, quise vertirme lo más bonito y decente posible.
Tomé mi mochila y bajé, abajo estaba mi madre con el desayuno en la mesa.


- Buenos días cariño.-

- Buen día ma.- sonreí.

- Te dejaré en la Universidad, y después yo me voy al trabajó.-

- Me parece bien.-

Mientras desayunamos hablamos de cosas, entre risas, siempre era así. Después de unos minutos fui a lavarme los dientes, y salimos de la casa.

El auto de mi madre se detuvo frente a la universidad, los nervios me recorrieron todo el cuerpo.


- Anda hija, persigue tú sueño.- dijo mi madre con una sonrisa, me despedí de ella con un besó en la mejilla y bajé.


La universidad si que era muy bonita y muy grande, podría perderme aquí lo más seguro. Recibí un horario, y me dirige al salón que decía. En los pasillos había gente más joven que otra, otros estaban con amigos y otros como yo que estaba totalmente pérdida.
Ya había pasado 5 minutos que había empezado mi primera clase, y yo ni encontraba el salón.

Mire aún chico que estaba entretenido en su teléfono.


- Disculpa, ¿podrías decirme donde queda esté salón?.-

Me miró y luego miró el papel.

- Oh sí, queda en el segundo piso.-

Me sentía la más idiota del mundo enteró.

- Gracias.-

- Espera, yo te llevo.-


Subimos por el elevador, seguí al chico, hasta que llegamos al salón, la puerta estaba cerrada.

- Es aquí... pero te recomiendo que mejor ya no entres.- suspiró.

- ¿Qué? Debo entrar.- dije nerviosa.

- ¿Eres de nuevo ingresó?.-

- Sí, es mi primer día.- suspire.

- Ahora entiendo, mira el profesor Pimentel que imparte la materia de Administración es muy estricto, la impuntualidad es algo que realmente detesta, y cuándo está la puerta cerrada, no quiere que se le interrumpa.-

Diablos, pensé.

- Pero soy nueva aquí, debe entender, no se nada sobre sus reglas, ni mucho menos conozco la escuela, es muy grande y cualquiera se perdería.-

- Mi historia se está repitiendo contigo, lo mismo me sucedió a mí, llegué un poco tarde el primer día, y me botó, no me dejó pasar.-

- Bueno con ésto que acabas de decirme, mejor ni le muevo, esperaré que llegué la hora de la segunda clase.- suspire.

- Sirve que te enseño la escuela, para que ya no te pierdas.-

- Claro,me parece bien.-

- Soy Richard Camacho.- me sonrió.

- Juliana Montgomery.- sonreí.


Definitivamente mi primer día de clases no fue el mejor. Pero al menos ya tenía un amigo.






♡Primer capítulo♡ esperó que les guste♡ ¡No olviden votar, me ayuda a continuar!



●siguiente capítulo, ya sale el Yol mamon ahrexd●

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora