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July, estas bien?.- escuche la voz de una mujer.

- Si, todo bien, Melissa.- dije tratando de calmar el llanto.

- Linda, puedes confiar en mi, que tienes?.- se sentó a mi lado.

- Al padre de Joel no le agrade.- dije y me abrazo.

- Tranquila, eso no debe afectarte, tu eres una chica muy bonita tanto por fuera como por dentro se que no te conozco lo suficiente pero se que es así.- sonrio.



Narrador Omnisciente.

- ¿Como se te ocurre traer a esa niña aquí? Solo te deja en ridículo, sabes perfectamente bien que iban a estar aqui la mayoría de nuestros conocidos, gente importante, ¿qué van a pensar?.-

- Me importa una mierda lo que piensen o no.- Joel alzó un poco la voz que llamó la atención de algunas personas alrededor.

- Tu tenias que venir acompañado de Leticia, una verdadera mujer no de una niña quien tiene la edad de tu hermano, tu madre ya me lo conto.-

- Deja de intrometerte en mi vida y ocúpate de la tuya.- Joel estaba hiriviendo de coraje, su mirada se dirigió hacia la mesa reservada para ellos pero estaba vacía.- No te voy a perdonar la grosería que le hiciste, no te costaba nada ser amable con ella.- Joel empujó a su padre y salió en busca de Juliana.

Sentía como la sangre le hervía, aún que por una sencilla razón no le sorprendía pues conocía a su padre y era por eso que no quería presentarle a Juliana, ya se imaginaba que algo así pasaría.
Miraba a todos lados, su mirada la buscaba pero no la encontraba, estaba preocupado pues sabía perfectamente cómo era ella, sabía que eso la había lastimado, camino hacia la puerta de la casa y salió mirando hacia el gran jardín entonces fue cuando la miró sentada en la fuente con sus manos cubriendo su cara; estaba llorando, a su lado miró a Melissa, camino rápidamente, al acercarse pudo escuchar sus sollozos en ese momento sintió como su corazón se estrujo un poco pues claramente no le gustaba verla de esa manera ya que ella era una niña tan buena y tierna que no merecía eso, su coraje también aumento hacia su padre porque todo era culpa de él.

- Princesa.- dijo en voz baja, entonces ella lo miro y sus ojos estaban llenos de lágrimas.

- Ánimo linda.- Melissa se levanto.- Los dejo solos.-

- Le puedes decir a Johann que tuve que irme, por favor.- menciono.- Yo después le explicó.-

- Claro, Joel, no te preocupes yo le digo, con permiso.- menciono Melissa alejándose.

- Chiquita, no llores.- Joel se sentó al lado de Juliana y tomó sus manos acariciandolas.- Mi padre es un idiota, ya te había hablado sobre como es, un hombre arrogante.-

- Mi miedo era que tu familia no me aceptará..- Joel la interrumpió.

- A mi madre y abuelita les agradaste, mi padre es un idiota.-

- El tiene razón... no debiste traerme, mírame Joel soy muy poco para ti.- Entonces Joel frunció el seño pues le molestaba que ella estuviera diciendo eso.

- Para mi eres toda una reina.- Joel acarició su rostro y con sus pulgares limpio las lágrimas que derramaban los ojos de Juliana.

- No quise avergonzarte, lo juro.- susurro.

A Joel le dolia verla así y escucharla decir éso, en ese mismo momento estaba odiando a su padre porque le había lastimado a su niña.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora