81.

4.8K 614 119
                                        

Había caminado del restaurante hacia mí casa, estaba un poco lejos pero, realmente el cansancio físico no era nada comparado al que sentía en mi interior.
Antes de entrar a mi casa, traté de controlarme, seque mis lágrimas.

- Hola cariño, ¿dónde estabas?.- pregunto mi madre al verme.

- Fui a dar una vuelta al parque.- dije con la mirada hacia abajo.

- ¿Estas bien?.- se acercó a mi.

- Lo estoy.- trate de sonreír pero más bien salió una mueca.

- ¿Estuviste llorando? Tus ojitos no mienten, ¿que tienes?.- pregunto preocupada.

- Nada de verdad.- entonces comencé a sentir la sensación como si me faltara el aire, camine a una silla y me sente.- ¿Podrías darme agua?.- dije tomando aire.
Rápidamente mi madre me dio un vaso con agua.

- Cariño te estás poniendo pálida.- menciono aun más preocupada.

- Estoy bien.- entonces de la nada sentí fatiga y mareos y sin pensarlo ya no supe de mi.

Abri mis ojos poco a poco y me di cuenta que no estaba en mi habitación si no en un hospital con suero conectado a mi, mire a Zabdiel dormido sentado en una silla.
Entonces hice el intento de levantarme pero una enfermera entró.

- Señorita por favor, no se levante.-

- Juliana.- Zabdiel despertó y rápido se acercó a mi.- ¿Como te sientes?.-

- Estoy bien, no entiendo como llegue aquí, sálvame Zab.-

- Tranquila, tu madre está con el médico revisando el diagnóstico de sangre que te hicieron.-

Entonces mire que entró Richard su rostro reflejaba preocupación.

- ¿Como estás, linda?.-

- Estoy bien, tranquilos.- tome las manos de ambos.

- ¿Pero que fue lo que paso?.- pregunto Rich.

- De la nada comencé a sentirme mal y ya no supe nada de mi, después desperté aquí.- suspire.

- Jóvenes, disculpen pero tengo que pedirles que salgan, la paciente tiene que guardar reposo.-menciono la enfermera.

- Hagan que me den de alta, no soporto estar aquí.- dije nerviosa.

- No te preocupes, haré todo lo posible pero recuerda que tu salud es primero.- respondio Richard.

- Estaremos afuera.- menciono Zabdiel.

Entonces la enfermera se acercó a mi y me colocó una inyección en el brazo derecho.
Mi teléfono comenzó a sonar lo tomé con mi otra mano; Joel.

- Lo siento señorita pero, no puede utilizar el celular es por su bien, lo tengo que retirar.-

- No se preocupe, de todos modos no pensaba contestar.- se lo entregue.- Por favor, apaguelo.-

Narrador Omnisciente.


En la sala de espera.

- Muchachos, gracias por estar aquí.- menciono la madre de Juliana hacia Zabdiel y Richard.

- No es nada, adoramos demasiado a su hija respondió Richard.

No me importas. | Joel Pimentel.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora