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Narra Juliana.

- ¿Se puede saber por qué nos escondemos?.- respondio Joel cuando entramos a la tienda.

- Richard viene hacía acá.- dije en voz baja, nos encontrabamos escondidos en el mostrador de la tienda.


- Lo más seguro es que ya pasó por aquí.- se asomó un poco.

- Esconde la cabezota.- dije golpeándolo levemente.

- Ouch, como que ahora se te está dando por golpearme, sufro de maltrato en el noviazgo.- hizo un puchero y comencé a reír.

- Payaso.- dije y comencé acariciar sus pequeños rulos.- Ni te pegué tan fuerte.-

- Como que ya es momento que salgamos, no es posible que Joel Pimentel esté escondido detrás de un mostrador.- se levanto y rode los ojos con una sonrisa en mi rostro, y también me levanté.

- Bien, vámonos.- dije sacudiendo un poco mi ropa.

- ¿Ya viste dónde estamos?.- dijo viendo a su alrededor.

Entonces mire a todos lados y habia lencerias de diferentes tipos.

- Si, ya vámonos que pena.- lo tome de la mano para salir de la tienda.

- No, vamos a comprar algo.- se regresó.

- Joel, no.- sentía mis mejillas rojas.

- Nos llevaremos esa.- señalo una de encaje negro a la empleada.

- Escoges por mí.- dije simulando ofensa.

- Claro, soy yo quien te lo va a quitar.- hablo muy bajito cerca de mi oído lo cual hizo que me erizara la piel.

Salimos de la tienda tomados de la mano pero, tuvo que soltarmela ya que su teléfono comenzó a vibrar, se alejó un poco para responder, mientras mire por detrás del cristal de la tienda de teléfonos, no tardo mucho y se acercó a mi.

- ¿Quien era?.- lo miré.



- Mi madre, preguntando si vamos a ir.- dijo mirándo a mi misma dirección.

- Bueno, entonces ya vamonos.- dije y me tomo de la mano y entramos a la tienda.

- Escoge el teléfono que más te guste.-

- ¿Qué?.- dije sorprendida.

- Te compraré un nuevo teléfono.-

- Obviamente no puedo aceptar eso, ya gastaste demasiado en mí además mi telefono aún sirve.-

- Tanto te cuesta elegir, esta bien elegire por ti el iphone 11 pro max, por favor.- le dijo a un empleado.

- Joel estas loco, ese teléfono está carísimo además no puedo llegar con ese teléfono a mi casa, mi madre me haría un interrogatorio por saber de donde demonios saque el dinero para comprarlo.-

- Esta bien, solo por esta vez te daré la razón, no quiero que tengas problemas con ella, igual me lo llevaré ya después veré que hago con él.-


Salimos de la plaza comercial y en todo el camino fuimos escuchando música a un volumen alto mientras cantábamos a todo pulmón.
Finalmente llegamos a la casa de Joel y entramos.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora