6.

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Ya había pasado una semana, una semana sin entrar a la clase del profesor Pimentel, desde aquel día en él estacionamiento ya no había tenido el valor de hablar con él y insistir. Richard dijo que lo dejará así ya que sólo sería empeorar más las cosas, y creó que tenía razón.
Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no me di cuenta que mi profesora de matemáticas había comenzado hablar, odiaba con mi vida está materia.

- Jóvenes, tengo que salir por asuntos personales, y no podré dar la clase.-


Todos, incluyendome se alegraron.

Richard y Zabdiel me hablaron; era la única clase que compartíamos juntos, los tres.

- Hay que ir a algún lado.- dijeron, asenti con la cabeza.

- Pero.- la profesora lo recalcó, debido a nuestra felicidad.- El profesor Pimentel, les dará mi clase sólo por hoy.- se borró la sonrisa de la mayoria de los alumnos, Zabdiel y yo nos miramos con una mueca.

Miré como la profesora tomó sus cosas y se fue, no sin antes decir "hasta luego".


Lo peor de todo es que eran las dos ultimas malditas horas de clase, sentía verguenza por ésa vez que lloré frente al profesor. Queria irme, justo cuándo me levante decidida a marcharme; el profesor Joel entró; rápidamente me senté, era demaciado tardé. Sólo di un suspiró de resignación, y cruze mis brazos.

- Buen día.- puso sus cosas en el escritorio.- Por el día de hoy seré su profesor de matemáticas, no hace falta presentarme, todos me conocen, incluso a los que nunca he dado clases.- sonrió en forma de burla.

Por su mala fama de profesor mamon, evidentemente todos deben de conocerlo, pensé.

- Planteare algunos ejercicios en la pizarra.- se dio la vuelta, y no es por ser fijada, pero tenía buen trasero, y más con aquellos pantalones negros. ahre que ando mirando. Saque mi mirada de ahí y miré a lo que escribía.

- Son problemas sencillos, sobre las derivadas de las funciones exponen.....- fue interrumpido, ya que la puerta se abrió, dejando mirar a tres chicas evidentemente odiosas, ahora recuerdo eran las mismas que estaban en el baño aquel día.

En el problema en que acaban de meterse, pensé.


- Profesor Pimentel.... disculpe nos equivocamos de clase.- dijo una rubia nerviosa acariciando su cabello.

- Pensamos que era la clase de la maestra Laura.- habló una morena.


Miré cómo el, las miraba como si estuviera buscando a alguien más por aquella puerta.


- No se equivocaron, la maestra Laura tuvo que salir.-


- Disculpe... ¿nos permite pasar?.- dijeron al unísono.

Ya escuchaba salir un NO de sus labios, pero me equivoqué.


- Sí.- siguió escribiendo en el pizarrón mientras las chicas entraban.- No es mi clase, como para aplicar mis reglas.- habló serio.

Las chicas entraron y tomaron un lugar. El volvió hablar.

- Regresando a la clase les decía que estos ejercicios son sobre las derivadas de las funciones exponenciales y logaritmicas, están muy sencillos.- se sentó en la silla del escritorio.

Es lógico que para todos los profesores todo es muy sencillo, odiaba que dijeran éso porqué todos sabemos que no lo es.

Anoté los ejercicios en mi cuaderno, y trataba de resolver. Mire como el profesor tenía su teléfono en la mano; en éso la puerta se abrió, dejando ver otra de las chicas del grupo de las que habían entrado anteriormente. Al verlo sonrió.

- ¿Me permite pasar?.- dijo con un tono de voz no tolerable, al menos para mí.


- Adelanté.- dijo siguiendola con la mirada. La chica se sentó justo frente a su escritorio. Todos a mi alrededor estaban concentrados en los ejercicios matemáticos, mientras yo miré, como la tipa al sentarse subió su falda, dejando ver más sus piernas a la disposición del profesor, el cuál esté las miraba disimuladamente, mientras intercambiaban miradas.
Entonces supuse que a quién buscaba con la mirada era ella.

Suspire, y volví a lo mío. Mire como Zabdiel resolvía los ejercicios rápido, con ayuda de una calculadora, mientras Richard sólo le daba vuelta a la goma de borrar. Richard soy yo. Sólo había logrado poder resolver uno de cinco, los demás estaban un poco complicados.

Pasaron como 10 minutos y yo trataba de resolver, pero nada.

- Montgomery.- escuché la grave voz del profesor, sentí una corriente nerviosa, por todo mi cuerpo, levanté mi mano temerosa, me miró.- Pasé a resolver el segundo ejercicio.- hicimos contactó visual por segundos, hasta que fui en frente, y comenze a resolver el primero, ya que era él único que tenía resuelto.

- Dije que el número dos.- su voz era tan gruesa que daba miedo.

- No lo resolví.- suspire.

- Entonces el siguiente.- se recargo en el escritorio.

Mire mi cuaderno, sólo había resuelto el primer ejercicio, porqué carajos no me dejaba resolver el primero. Si que comenzaba a odiarlo.

- Sólo resolví el primero.- dije un poco temerosa.

- Su capacidad sólo permitió que resolviera uno?.-

- No entiendo, como se aplican las fórmulas en los otros ejercicios.- dejé el marcador con fuerza en el escritorio, y fui a mi lugar, la tipa que estaba enfrente me miró como si ella fuera la más inteligente del mundo mundial.

- Camacho.- llamó la atención de esté, quien estaba en su celular, disimuladamente.- Pasé a resolver.-

- No les entendí.- dijo desde su lugar, como sí nada.

- Al parecer nadie entiende, la maestra ya había explicado ésto?.- pasó su mano por su cabello rizado.

- Sí.- dijo la tipa de enfrente, cruzando sus piernas, sin quitar la mirada de él.


Por qué carajos no la pasa a ella, pensé.

- De Jesús, pasa.- el profesor dio un suspiró cuándo miró que Zabdiel estaba resolviendo correctamente.- Al fín alguien, con mi mismo idioma.-

En éso mi teléfono comenzó a sonar, había olvidado ponerlo en silenciador. Miré y era mamá.

- ¿Puedo salir a contestar?.- mire al profesor quién ya me miraba.


- Mejor presté atención a cómo se están realizando los ejercicios que no pudo hacer.- dijo serio.

Mi teléfono dejó de sonar y lo puse en vibrador esperó y no haya ocurrido algo malo. Si volvía a sonar entonces me iba a valer e iba a salir y contestar, porqué cuando mi mamá marca dos veces es porqué algo importante tiene que decirme. Esperé, y no volvió a sonar, suspire y lo guardé.

Definitivamente sólo puedo pensar que el profesor Pimentel me odia, ¿porqué? no lo sé.
Pero era necesario, tener que quedarme al final de la clase, para que me expliqué como se resuelven esté tipo de problemas matemáticos.












●Al fiiiiiin capítulo ahre♡•

Esperó que les esté gustando la historia:c

No olviden votar y comentar  》 200 y continuó☆



No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora