59.

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Narra Juliana.

Desperte gracias a la alarma y una sonrisa se me dibujó al recordar lo que había pasado ayer, me levanté y me di un baño rápido para después salir y vestirme recordé que tenía ensayó asi que me puse mi uniforme de porrista, la falda era algo corta lo cual no me agradaba pero no tenía opción.
Bajé y mire a mamá tomando un cafe.


- Buenos días cariño.- dijo al verme.- Que hermosa te ves con ese uniforme.


- ¿Lo crees?.- sonreí.


- Claro.- sonrió.- Desayuna.- mencionó poniendo un plato de fruta frente a mi.


- No tengo hambre.- hice una mueca.


- Cariño, tienes que desayunar es por tu bien.-


- Tienes razón.- me sente a comer rápido, luego lave mis dientes y finalmente subí a mi habitación por mi mochila.


- Vámonos.- dijo mi madre.




Entonces recorde que Joel vendría por mí.


- Los chicos vendran por mí, de echo ya tengo que irme.- dije dandole un beso en la mejilla.


- Espera, ya tomaste el medicamento?.-


- Si, bueno me voy, te quiero.-


Sali de mi casa y caminé un poco di la vuelta y efectivamente ahi estaba el auto de Joel subí y al instante mis fosas nasales fueron impregnadas de su deliciosa colonia, se miraba tan hermoso.


- Hola.- dije con una sonrisa.


- Hola hermosa.- se acercó y sentí sus labios sobre los míos.- ¿Cómo estas?.-


- Super felíz porqué ahora estamos juntos.- sonreí y volvió a besarme.


- ¿Y éso?.- dijo viendo mi vestimenta, mordió su labio inferior.



- Había olvidado decirte que ahora formó parte del equipo de porristas, fui una de las elegidas.- sonreí.

- Te mirás hermosa, serás la mejor, de eso no hay duda.- acarició mi mejilla.


- Me gustaría que fueras a ver como lo hago.-

- Me encantaría pero los profesores no podemos estar ahí, hasta que se haga un evento.- hizo una mueca.



- Bueno entonces sera después.- dije tranquila.



En el caminó fuimos hablando de cosas sin sentido, hasta llegar a la universidad, bajamos y entramos con discreción, me despedí de él y me fui al gimnasio a entrenar.





Narrador Omniciente.

Al entrar al salón, Joel se encontró con Johann quien lo miraba con una sonrisa pícara.



- Me alegra que al fín le dijiste lo que sentías por ella.-


- Todo fue gracias a ti, tu me animaste.- sonrió.- Ahora me siento mas tranquilo.-



- Desde un principio era lo ideal que le dijeras, ella se moría de amor por ti, pero andabas de pendejo.- rodo los ojos.


- Bueno el casó es que ya estamos en una relación.- Johann sonrió.


No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora