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Han pasado dos días desde lo sucedido, Joel había tratado de hablar con Juliana pero esta simplemente se negaba y lo ignoraba, a ambos les dolia tanto; a ella ignorarlo como a él su indiferencia.
Por otro lado Frida esta más que feliz pues finalmente había logrado su objetivo solo deseaba con todas sus fuerzas que no se reconciliaran.

Zabdiel como todo un buen amigo ha estado invitando a Juliana al parque por las tardes después de la universidad esto con tal de que se distraiga pues le duele verla mal, también Richard quisiera estar con ellos pero ha estado ocupado ayudando a su padre con sus negocios.

- De verdad gracias Zab, por ser tan bueno conmigo.- dijo Juliana agradecida.- Eres un gran amigo, perdón nuevamente por haberme enojado contigo, tu solo buscabas protegerme.-

- No tienes porque disculparte.- poso su mano en su hombro.- Yo también hice las cosas mal no debí confiar en Frida... todo lo estaba haciendo para regresar con el y causarte este daño a ti.-

- Logro su maldito objetivo.- dijo con enfado y tristeza.

- Mira... no hablemos de cosas tristes, estamos aquí para que te olvides de eso.- en ese momento Zabdiel miro a un señor que vendía algodones de azúcar.- Ven.- sonrió tomándola de la mano.-

- ¿A donde me llevas?.- respondió con una sonrisa.


Entonces se acercaron y Zabdiel compro dos algodones de azúcar.

- ¿Cual quieres?.

- El azul.- respondió Juls con una sonrisa.- Que lindo, ya tenía bastante tiempo que no comía uno.- dijo comiendo un poco.

- Yo también, ya hasta había olvidado su sabor.-

Entonces caminaron nuevamente hasta una banca donde se sentaron y comenzaron a comer el algodón de azúcar mientras hablaban de cualquier cosa random, de repente Zabdiel comenzó a reírse tiernamente de Juliana.

- Y así fue como me perdí en el supermercado...- terminaba de contar.- ¿Oye, de que te ríes?.- pregunto al ver la reacción de Zabdiel.

- Es que tienes un poco de algodón en tus labios y ahora estos quedaron de color azul.-

- No puede ser.- dijo riendo, entonces Zabdiel se acerco un poco a ella y comenzó a quitarlo de sus labios, poco a poco el acercamiento era más notorio, el tenia ganas de besarla y lo haría.


Pero en justo una voz interrumpió el momento.

- ¡Asi es como los quería encontrar!.- la voz de Joel hizo que ambos se sobresaltaran.

- ¿Tu que haces aquí?.- Juliana se levantó.

- Observando cómo me engañas con este idiota.- respondió molesto, por su manera de hablar ella sabía que Joel estaba un poco ebrio.

- Estas mal.- respondió molesta.

- Maldita sea.- dijo con enfado.- Se iban a besar no soy pendejo.

- ¡Sí nos ibamos a besar y qué!?.- lo enfrento.- No tienes ningun derecho a reclamar, tu y yo... ya no somos nada.- lo último lo dijo en voz baja.

- Lo sabia, nunca estuve equivocado.- sonrió con amargura.- Entre ustedes hay algo, siempre lo sospeche y tu siempre lo negabas!.- se acerco peligrosamente a ella pero Zabdiel se puso enfrente.

- Ni se te ocurra acercarte.- esta vez dejo de hablarle de "usted."


- Hazte a un lado idiota pobreton.- lo empujó.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora