25.

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- Se equivoca, lo que pasó ayer no volverá a pasar jamás.- retrocedi unos pasos atrás.


Su cercanía me ponía demaciado nerviosa


- Me parece algo estólido, que me sigas hablando de usted.- arqueo una ceja.


- Es así como los estudiantes deben referirse a sus profesores.- dije firmé.



Me acerqué al escritorio para tomar mi examen e irme rápido, pero no fue posible ya que sentí como su cuerpo rodeó el mío, impidiendo que me moviera.
Sentía su respiración en mi cuello, su olor a colonia invadió mis fosas nasales; si que era un dios griego, pensé. Sentí como comenzó a despertar su erección sobre mi trasero; lo que causó que soltara un gemido audible.


- ¿Y es normal que los profesores causen ésto en las alumnas?.- mencionó con su voz ronca en mi oído.


Quería alejarme, pero no podía la sensación de sentirlo tan cerca de mí, hacia que no quisiera moverme, mis impulsos me volvieron a ganar; giré y lo besé, al instante me correspondió el besó, me cargó y me sentó en el escritorio sin separarnos, escuché el sonido de su laptop caer al suelo, pero no le importó siguió besándome, mis besos bajaron a su cuello, en éso se escuchó que alguien tocó la puerta, lo que hizo que rápidamente nos estremecieramos y así nos alejamos.
Escuché como Joel gruño.


- Chingada madre....- dijo entre dientes.


Rápidamente me bajé del escritorio, el pasó sus manos por su ruloso cabello.



- Adelanté.- dijo de mala gana.

La puerta se abrió; dejando ver a Zabdiel, abrí mis ojos de sorprendida, ¿Había estado afuera todo esté tiempo?

- Soy yo, profesor.- mencionó, mirándonos un poco raro.


- ¿Qué se te ofrece?.- respondió con enfadó.

- En realidad nada, estoy aquí porqué espero a Juliana.-

- ¿Y para éso, tienes que interrumpir?..-lo miraba fijamente.

- Lo lamentó, sólo quería....- Zabdiel hablaba pero fue interrumpido.

- Que no vuelva a suceder de Jesús.- su mirada parecía como si quisiera golpear a Zabdiel.

Tenía que llevarme a Zabdiel o éso pasaría, según mis cálculos.

- Bueno, profesor sólo venía por mi examen.- lo recogí, también estaba en el suelo.

- Espera.- extendió su mano para que se lo diera, se lo entregué, sacó un bolígrafo del bolso pequeño de su camisa, y puso un 9.7 de calificación en mi examen, me sorprendí pero una sonrisa se me dibujó.

- Sólo tuviste mal una respuesta.... Y que no vuelva a repetirse el suceso que ocurrió el día del examen.- mencionó sin mirarme, se miraba tenso, muy tenso.

- Gracias... le prometo que no volverá a ocurrir en el próximo examen.- dije ésto y salí, Zabdiel detrás de mí.

Zabdiel se puso a mi lado y comenzamos a caminar hacia la salida, sin decir ni una sola palabra, era realmente incómodo.


No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora