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Narra Juliana.

Joel se dio cuenta de mi rostro de sorpresa y también su mirada se posó con dirección a la puerta.

- De Jesús, pedí hablar solamente con tu compañera.- dijo enojado.

- Lo siento, justo acabo de llegar.-

- Detesto que las personas escuchen conversaciones que no son de su incumbencia.- dijo serio.

- No escuché nada, ahora tampoco no puedo esperar a mi amiga.- respondio Zabdiel, entonces lo miré con temor.

- Que sea tu amiga no implica que tengas que estar pegado a ella.- Joel habló enojado entonces disimuladamente le hice señal de que parará.

- De verdad disculpe profesor, el solo me esperaba.- dije antes de que esto se convierta en la tercer guerra mundial.- ¿Era todo lo que iba a decirme?.-

- Si.- asintio y respiro profundo.

Entonces solo le dediqué una sonrisa.

- Gracias, hasta luego.- dije saliendo lo más pronto posible del salón y tome a Zab del brazo.

- ¿De qué estaban hablando que se molestó tanto?.- nos detuvimos cerca de los casilleros.

Respire aliviada pues no había escuchado nada. Pero ahora no sabía que rayos responder.

- Es que yo en una clase le pregunté acerca de que libros me recomendaba acerca de la administración y ese día estaba ocupado y me dijo que después me decía y pues eso me dijo ahora.- Fue lo primero que llegó a mi mente.

- Cada vez confirmo que yo no le agrado para nada.-

- No lo tomes personal, ya sabes como es.- dije normal, guardando unas cosas en mi casillero.

- ¿Te iras?.- dijo confundido.

- Si, mi madre vendrá por mi, tengo cita con el médico hematólogo.-

- Me dejarás solito.- hizo un puchero.

- Solo por hoy, además esta Richard.- dije con una sonrisa.

- Yo voy contigo, te acompaño a tu cita.- sonrio.

- Me encantaría pero, después quien me va a explicar que es lo que vieron en las clases.- hice una mueca.

- Tienes razón, bueno cuídate mucho.- me abrazo.

- Lo haré, no te preocupes.- le di un beso en la mejilla.- Le avisas a Richard.-

Entonces comencé a caminar hacia la salida y luego fui hacia el estacionamiento, finalmente encontré el auto de Joel y subí.

- ¿Por qué tardaste tanto?.- dijo molesto.

- Estaba con Zabdiel.- dije poniendo el cinturón de seguridad.

- Te estabas despidiendo de la mejor manera.- puso el auto en marcha.

- Si no le hubieras hablado de esa manera tal vez el no se hubiera preguntado nada, dijo que había confirmado que el no te agrada.-

- Pues no se equivoco.- se burló.

- No merecía que le hablaras de esa manera.-

- Me olvidaba de que eres su defensora.-

- Olvidemos mejor todo lo que pasó, no quiero comenzar a discutir.- suspire profundo y ambos pemanecimos en silencio hasta que llegamos a la empresa.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora