84.

4.7K 591 168
                                        

Narra Juliana.

Cerre de nuevo la cortina y me quede pensativa por un momento esperando a que se fuera, volví a ver y para mi sorpresa el seguía ahí.

– Es mejor que te vayas.- dije con dirección hacia el.

– No pienso irme de aquí.- dijo firme.

– Entonces ese es tu problema.- de nuevo cerré la ventana.

La lluvia comenzó a subir de intensidad acompañada de truenos y relámpagos que alumbraban mi habitación. La preocupación se apoderó de mi, realmente estaba muy enojada con el, y quería mantener mi orgullo firme y dejarlo ahí pero, mi corazón sentía preocupación no podía dejarlo ahí.

– Ya basta corazón no seas tonto, no voy a salir recuérda lo que nos hizo.- hable sola.- No salgas Juliana, en algún momento se cansará y se irá, mejor acuéstate.- entonces me sente en la cama.
Y fue cuando un gran trueno se escucho, lo que hizo estremecerme y me levanté de golpe de la cama.
Tome un paraguas y rápidamente salí de mi habitación.

–Tu no aprendes verdad.- dije de nuevo para mi misma, mientras bajaba las escaleras con cuidado sin hacer ruido.

Salí de la casa y fui hacia donde estaba, me acerqué a el cubriéndolo con el paraguas.

– Estas loco a caso.- dije molesta.

– Solo por ti.- me entrego las rosas.

– Vamos adentro, no te puedo dejar aquí.- dije y entramos.- Solo cuidado, mi mamá está durmiendo.- hable bajo.

Entramos a mi habitación y cerré la puerta con seguro.

– Si sabes que te puedes enfermar.- le pegue levemente en la cabeza con el paraguas.

– Ouch eso dolió.- dijo tocándose la cabeza con una pequeña risa.

– Más me dolió lo que me hiciste.- dije y dejo de reír.

– De verdad lo siento, no quería lastimarte.-

– Deja eso para después, mira nomas como estás.- fui al baño por un par de toallas me acerqué a el y comencé a secarlo.- Eres un inconsiente.-

– Era esto o irme sin verte.- suspiro.

– Iré a la cocina por un antigripal.- baje rápido a la cocina y regrese, le entregué la pastilla y un vaso con agua, la tomo y seguí secando su cabello después su rostro, sentía su mirada en mis labios, yo trataba de no hacer contacto visual con el, pues mis ganas de besarlo eran inmensas.

– Mirame a los ojos...- dijo bajo, entonces lo miré.- Eres la única mujer en mi vida a la cual yo amo demasiado, nunca había amado a alguien de la manera que lo hago por ti- sus palabras se escuchan sinceras y sus ojos reflejaban sinceridad.
Entonces comenzó a reírse levemente y lo miré extraña.

- Yo mismo me sorprendo de lo que he llegado hacer por ti, por nadie hubiera sentido el deseo de quedarme bajo la lluvia.-

– Eres un tonto por eso.-

– Tal vez... pero no hay cosa que no haría por ti.-

– Basta Pimentel, a veces me pregunto como le haces para ser así.-

- ¿Así como?.- sonrio.

– Como puedes ser el hombre más insensible y mamon la mayoría de las veces y otras veces el más lindo, amoroso y romántico, dime como carajos le haces.- me cruze de brazos.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora