7.

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La clase había terminado, tenía pensado en acercarme con él profesor, pero no fue posible ya que fue el primero en abandonar el salón. Me apresure a guardar mis cosas en mi mochila y salí disparada detrás de él. Mire que entró a su salón dónde imparte su clase, se sentó en la silla del escritorio, y miré como escribía rápido en su teléfono. Estaba dudosa si entrar o no, así que lo hice.

- ¿Puedo pasar?.- dije desde el marcó de la puerta.

Rápidamente guardó el teléfono, y me miró, asintiendo con la cabeza.

- Quería saber si me podría explicar cómo se resuelven los problemas que puso en clase.- dije tímida.

- Con gustó le explicaría si fuera su profesor de matemáticas.- me miró fijamente.- Pero no lo soy, sólo suplente a su maestra las últimas dos horas de hoy.-

Me quedé sin palabras, creó que nunca voy a obtener algo amable de él; en ése momento, su teléfono que estaba en el escritorio comenzó a sonar, lo tomó y rechazó la llamada, para después volver a verme, esperando una respuesta de mi parte.

- Claro, entiendo... gracias.- tomé mi cuaderno del escritorio, y me di medía vuelta, justo cuando iba a salir, la tipa odiosa entró.

- Te estoy llaman.....- al verme se quedó completamente callada, e hizo una cara de arrepentimiento, para después verme mal.- Profesor...- escuché que dijo, pero ya no supe más, ya que salí, encontrando a Zabdiel.

- Nos hubieras esperado.-

- Lo siento, quería que me explicará lo de la clase de hoy.- suspire.- Pero sólo perdí mi tiempo.-

- Yo puedo explicarte, no lo necesitas.-

- ¿Enserio?.- sonreí, el asintió.- Nunca nadie se había preocupado tanto por mí.- dije limpiando una lágrima falsa.

- Vamos chica memista.- ambos reímos.

Subimos al auto de Richard; llegamos a mi casa, y los invité a comer. De rato miramos una película de miedo, en toda la película estuve riendo de Zabdiel de como abrazaba a Richard ya que le daba miedo algunas escenas.
Después de una hora la película terminó.

- Zabdiel ya puedes soltarme.- Richard hizo una cara super chistosa, que nos reímos.

- Ya debemos irnos.- dijo Richard estirandose en el sofá.

- No se vayan.- hice un puchero, sus compañías me hacían bien.

- Es viernes, salgamos ésta noche.- habló Richard.

- ¿Al parqué?.- dijo Zabdiel.

- No wey, vámonos de fiesta al salón "Night Changes".-

- Éso queda un poco lejos de aquí ¿no?.- dije.

- Así es, pero es de los mejores antros de California.- me guiño un ojo.

- Para ir ahí, se necesita llevar bastante dinero.- dijo Zabdiel.- El sueldo que ganó en la pizzeria apenas me alcanza para pagar la entrada, y me quedaría sólo a mirar como otros beben y yo no.- hizo una mueca.

- Definitivamente no creó que mi mamá pueda darme ése dinero.- suspire.

Richard sólo nos miraba confundido.

- Hey, no tienen porqué pagar nada, YO estoy invitando, todo corre por mí cuenta.- dijo.

- Richard no, mejor vamos a otro lado.- dijo Zabdiel.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora