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Narra Juliana.

Joel me llevó a su casa y al entrar fuimos directo hasta su habitación, nos besabamos con desesperación entonces comenzé a desabrochar su camisa pero me detuvo.

- No tan rápido.- lo mire confusa.- Voy a castigarte por no cumplir con la tarea.- mencionó y sonreí.

Entonces se alejó y se sentó en la cama atrayendome a el me acostó en sus piernas y sentí como bajó mi falda acompañada de mis bragas.

- Me encanta que sean de encaje.- dijo apretando mi trasero con fuerza, sin pensarlo sentí sus manos chocar con mi piel, comenzo a dar muchas nalgadas las cuales me causaban placer y a la vez dolor.

- Prometo que cumpliré con la tarea profesor.- dije entre sollozo y termino en gemido, lo mas seguro es que mi trasero estaba rojo.

- Bien, asi me gusta.- mencionó y se levantó y me puse de rodillas ante él, desabroche su pantalón y el bajo su boxer dejando escapar su erección que verdaderamente necesita atención, comenze masajeando la longitud con las manos y acariciando con mi lengua su punta formandole pequeños espamos.

- Princesa, metela en tu boquita.- acarició mi cara y mi cabeza apartando pequeños mechones rebeldes de cabello.

Obedeci y la metí hasta que toco mi garganta que básicamente era poco lo que cabía entonces hize un movimiento de arriba y abajo. Joel estaba con los ojos cerrados y con la cabeza hacía atras mientras agarraba mi nuca acompañando mis movimientos.

- Princesa abre poquito más y relajate.- asiento mientras mueve mi cabeza mucho mas fuerte lo que me provoca arcadas.- mmm bebé un poco más.- abro un poco más y relajo mi garganta dando paso a todo el.- así.- menciono y movió mi cabeza más rápido acompañando con sus caderas, penetrando mi boca, sentí como se vino en ella. Saca su pene de mi boca.
- Escupe.- hago lo que me dice.- más.- lo haga hasta llenar un poco su mano y la estampa contra mi cara, aprovechando ésto relami mis labios.

- Me encanta.- mencioné viendolo a los ojos.

- No aguanto más, quiero follarte.- me tomó de la cintura y me tiró a la cama abriendo mis piernas.- Eres tan hermosa.- acarició mi clítoris y me penetró de una estocada provocando un gran gemido.

- Aaag profesor....más.- mencioné entre gemidos audibles.

- Me encanta que me digas así.- entonces cumplió mi pedido.

- ¿Me... puedo correr?.-

- A la de tres.- asiento.- uno - da una estocada fuerte - dos - otra - y tres.- con un grito me corro sintiendo todos los espamos del magnífico orgasmo.
Sale de mí y comienza a masturbarse hasta correrse en mi lengua, sonríe satisfecho al ver como disfruto probar de el.

- Esto fue realmente grandioso.- dije dando besos por todo su cuello.

- Me vuelves loco.- acarició mi espalda.

Entonces mire el reloj y me di cuenta que ya era tardé.

- Tengo que ir a casa.- hize el intento de levantarme pero me lo impidió.

- Quédate conmigo.- me abrazó.

- Me encantaria quedarme y pasar la noche juntos.- sonreí.- Pero mi madre....-

- Por eso no hay problema.- me dio mi teléfono.- Llamale e inventale algo.-

- Lo intentaré.- reí.

No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora