3.

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Las clases habían transcurrido normal, era mi segundo día de clases y ya tenía tarea , el profesor Vélez me había caído muy bien hasta que mencionó la tarea, fue el primero en hacerlo,pero bueno es parte del estudió.

Ya había llegado mi hora de salida, entonces recordé que mi madre no iba a poder venir por mi.


Salí y esperé fuera de la universidad, para ver si miraba un taxy, porqué dudo mucho que pase un transporte público por aquí. Me encontraba sola ahí parada como estúpida, mientras autos salían del estacionamiento de la institución.

En una de ésas; miré al profesor Pimentel salir en un bonito auto color negro, pude ver que era él; porqué se detuvo unos segundos ahí, esperando dar vuelta, miré como se puso unos lentes obscuros, y de un momento a otro aceleró y lo perdí de vista. Si bien, era muy guapo ¿será casado? pero bueno a ti que te importa Juliana, concentrate en lo tuyo, me reprendi.

Seguía ahí parada y muchas chicas pasaban en sus autos y me miraban como si quisieran presumirme, y la verdad es que deseaba tanto tener un auto, pero no creo que mi mamá pueda comprarme uno, hay cosas más importante en que gastarse el dinero, por ejemplo mis estudios, aún que por mis buenas calificaciones fue ingresada por una beca, gracias a una maestra que tuve en la preparatoria, desde luego que está universidad no brinda becas, pero esa maestra tiene colegas aquí y conmigo hicieron la excepción. Claro, mi madre sólo paga la mitad de la colegiatura, si tuviera que pagar toda, desde luego yo no estuviera aquí.

Salí de mis pensamientos cuándo un auto rojo se detuvo frente a mí, se bajó la ventana y miré a Richard que hizo una señal de que subiera.

- ¿Qué hacías ahí?.- preguntó raro.

- Esperaba ver un taxy, para que me llevará a casa.-

- Pues no soy un taxy, pero yo te llevaré a casa.- y ambos reímos.- En realidad te hubieras echo vieja ahí esperando, porqué por ésta área no pasan taxys.- dijo mirando la carretera.

- ¿Encerio?.- me sorprendí.- que bueno que apareciste.-

- Me hubieras dicho en la mañana.-

- Que pena contigo, apenas llevó dos días conociendote, como para dar molestias.-

- ¿Dos días?.- hizo cara de confusión, yo asenti - ¿Dos? me estás hablando de ¿Dos días?.- volví a asentir riendo.

- Sí dos diaaaaaaas.- alargue.

- Es que yo no lo siento así, pienso que llevo bastante tiempo de conocerte.-

- Yo también lo siento, pero no, apenas van dos días.-

- Oye... no te molestaría si pasó a dejarle éstos libros a la casa de un amigo?.- preguntó.

- Desde luego que no.-


Luego de cinco minutos el auto se detuvo en una casa. Mire salir a un chico de cabello rubio patito ahre.

- Richuki.- dijo el chico.

- Ése mi Zabdilucho.- y ambos se saludaron.- Mira ella es Juliana, acaba de entrar a la uni.-

El chico me miró y me sonrió.- Hola soy Zabdiel, un gusto conocerte.-


- Hola, el gustó es mutuo.-


- El estudia en la misma universidad que nosotros.-  habló Richard.


- ¿Encerio?.- dije.


No me importas. | Joel Pimentel.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora