37. Martín eres idiota

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Isaza 

Nos levantamos apresurados y despertamos a Simón que tenía una evidente resaca y sus lentes rotos, entramos a la casa en busca de Susana, Diego y Natalia. Luego de unos minutos los encontramos durmiendo en la cocina, su ropa estaba cubierta en pizza y tequila, los despertamos y salimos a buscar a Martín y Laura, no teníamos auto así que fuimos en dos Ubers hasta la comisaria. Al llegar tomé de la mano a Julieta y entramos todos con una clara resaca y una horrible presentación personal, la mayoría teníamos la ropa cubierta en alcohol  y comida, los policías nos quedaron mirando extraño, Simón habló ya que era su hermano. 

- (Simón): buenos dias - le estiró la mano - vengo por Martín Vargas. 

- (Policía): ¿y usted es? 

- (Simón): Simón Vargas, su hermano mayor - el policía lo miró indeciso, le pidió sus documentos y nos dijo que esperemos - 

- (Villamil): sigo sin entender que paso, como es que llegó hasta acá. 

- (Isaza): ni idea, ya nos explicaran. 

- (Policía): Sr. Vargas acompáñame - Simón entro con el policía a una oficina, esperamos por media hora hasta que vimos que traían a Martín y Laura, todos fuimos a abrazarlos. 

- (Simón): muchas gracias y perdón por las molestias - dijo mientras le daba la mano a uno de los policías, salimos de la comisaria esperando a que nos contaran todo - 

- (Julieta): pueden explicar lo que pasó, por favor - suplicó - 

- (Martín): esta bien - resoplo - por lo que recuerdo estábamos con Villamil bailando arriba de una mesa, escuché que las chicas estaban discutiendo con el primo de mi amigo, mas bien gritándose, entonces fui hasta donde estaban y le pregunte a Lauri que pasaba, me dijo algo de que el chico intentó besar a Susana, como ya estaba pasado de copas lo enfrente, era bastante alto, el idiota me empujo y yo se lo devolví, iniciamos una pelea que termino con el ventanal de mi amigo echo trizas, mi amigo se molesto bastante pero le dijo a su primo que se fuera. 

- (Villamil): ¿y como es que llegaste aquí? - preguntó -

- (Laura): no seas impaciente - se  burlo -

- (Martín): como decía, el tipo se fue y la fiesta siguió como si nada, a eso de las cinco de la mañana tocaron la puerta y por alguna estúpida razón fuimos a abrir con Lauri, ya no estábamos tan borrachos pero aun me sentía mareado, nos dijeron que los vecinos estaban reclamando por ruidos molestos, le dije que se jodiera que yo no era el dueño de casa y que era unos amargados, nos pidieron hablar con mi amigo pero el estaba muy mal para siquiera pararse, entonces ahí Laura hizo su aporte - la miramos - 

- (Laura): bueno yo les dije a los policías que perdón por los ruidos que le bajaríamos el volumen, entonces el insistió en que quería pasar y le quité la gorra que estaba usando, me miro muy pero muy mal y me exigió que se la devolviera, Marto me miró e hizo lo mismo con el otro policía, cerramos la puerta de la casa y nos pusimos a correr por la calle sin dejar que nos atraparan. 

- (Martín): entonces, nos atraparon por que claramente no estábamos en buenas condiciones, nos esposaron, los insultamos un poco y nos trajeron hasta acá. 

Terminaron de contar la historia y todos estábamos en silencio, de la nada Julieta estallo en risas y todos la imitamos. 

- (Julieta): no puedo creer lo idiotas que son - dijo riendo -

- (Villamil): no se por que no me sorprenden. 

Nos reímos hasta no poder mas y lo que pudo haber terminado muy mal quedo como un lindo recuerdo de mi cumpleaños. Fuimos hasta la casa de Julieta para que cada uno buscara su auto e irse a sus casas, le dije que me quedaría un rato con ella porque en verdad no quería separarme. Entramos abrazados al apartamento y se recostó en el sofá, me puse a su lado. 

- (Isaza): estuvo muy bueno el cumpleaños - me reí -

- (Julieta): bastante bueno te diré, no se como no recordamos las cosas que pasaron. 

- (Isaza): digamos que nos excedimos un poco. 

- (Julieta): solo un poco - me besó - creo que iré a tomar una ducha, me doy asco. 

- (Isaza): ¿quieres compañía? - sugerí - 

- (Julieta): tal vez - dijo sonriente y se paró - 

Luego de una ducha muy reparadora fuimos a mí casa por qué mis papás me habían llamado, al llegar nos tenían una comida muy rica, estaban algunos de mis primos y tíos, les presente a Julieta y las bromas de mis tíos no faltaron, me trajeron bastantes regalos y los guardé en mi habitación, a lo lejos escuché como Julieta y Susana hablaban, me acerqué silenciosamente para entender que hablaban pero fue inútil ya que usaban palabras claves que no entendí, abracé por la cintura a Julieta mientras le decía que la amaba, por alguna razón todos miraban la escena y escuche como mi abuela decía en un tono muy alto que Julieta me tenía comiendo de la palma de su mano, a lo que todos rieron y me sonroje. El almuerzo fue muy divertido, Villa se nos había unido pero no había rastros de los Vargas, seguramente se estaban recuperando. Mi papá y mi abuelo me llevaron a un lado para hablarme de algo que no recuerdo ya que no podía quitar mi vista de Julieta que reía junto a Villa y mi abuela, se dió cuenta que la estaba mirando y me tiró un beso, mi abuela se dió cuenta y de nuevo me sonroje. Horas más tarde ya todos se habían ido, solo quedábamos mi novia, mi mejor amigo y mi hermana, estábamos acostados en el pasto hablando de la noche anterior y tratando de recordar lo que había pasado, Julieta encontró algunas fotos y vídeos que nos habíamos tomado, la verdad dábamos vergüenza pero fue una noche genial. Había una foto que a mí parecer era la mejor, estábamos todos muy borrachos, algunos con botellas en las manos, sentados en el patio, unos encima de otros y yo con una corona en la cabeza que no tengo idea de dónde la sacamos. Definitivamente fue uno de mis mejores cumpleaños.


Fuiste una bala perdida. TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora