50. No puedo estar lejos

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Isaza

Llevaba varios días planeando mi viaje para ver a Julieta, se me había ocurrido que sería buena idea darle una sorpresa e intentar arreglar las cosas, tenía el apoyo de los chicos y ya no había vuelta atrás. Era muy temprano cuando mi avión aterrizó en los angeles, me sentía extremadamente nervioso, no sabía cuál sería su reacción, tal vez se enojaría o me golpearía, todo era muy incierto, prendí mi teléfono para avisarle a Villa que había llegado, me recordó la dirección y muy a mi pesar le di la dirección al conductor del Uber para que me dejara en casa de mi amor. En el camino la ansiedad y los nervios me estaban matando, nisiquiera le puse atención al paisaje de esta bella ciudad, entré a Instagram y ví las publicaciones de Julieta, se había ido de fiestas, se veía muy feliz.  Estaba absorto en mis pensamientos cuando el chófer se estacionó frente a una pequeña residencia con varias casas bastantes grandes. Le pagué y entré temeroso buscando el número que Villa me había dado, me paré frente a la puerta, toqué, nadie abría, tal vez estaba durmiendo, era muy temprano, no sabía que hacer,  se abrió la puerta dejando ver a mi bella Julieta, con su pelo húmedo y una de mis camisetas, su rostro mostraba sorpresa, le sonreí tímido y no supe reaccionar, de pronto sentí como se lanzaba a abrazarme, inmediatamente le correspondí, dejando mi maleta en el suelo, me miró a los ojos sin decir nada y junto nuestros labios, no pude negarme, la extrañaba demasiado, de esa misma manera sin separarnos me hizo entrar, cerrando la puerta de una patada, solté un risa que ella siguió, me guío hasta la que imagino era su habitación, sin dejarme decir nada o dejar mis cosas en algún lugar me empujó en la cama y volvió a besarme. Nos besamos intensamente hasta culminar con lo que ambos deseábamos y extrañábamos. Me recosté a su lado mirándola a los ojos y su cara se tornó borrosa, abrí los ojos de golpe, todo había sido un sueño, el conductor me miraba extrañado esperando a que le pagara, estaba afuera de una residencia, le pagué y me bajé.

Me encontraba frente a su puerta, igual que en mi sueño, respire profundo y toqué a la puerta, al segundo se abrió, ahí estaba Julieta, mirándome sorprendida, sin decir nada me abrazó y deseé nunca alejarme de sus brazos.

- (Isaza): hola - dije sin más, entregándole una flor había recogido del jardín -

- (Julieta): eres un imbécil - dijo molesta -

- (Isaza): amor - la abracé por la cintura - solo quiero una oportunidad para arreglar todo el daño que hice. Entiendo que me odies pero...

- (Julieta): no te odio, solo odio no poder odiarte - la miré divertido -

- (Isaza): con que me hables ya es suficiente. 

- (Julieta): no es justo - dijo dándome la espalda - me hiciste mucho daño, ahora vienes y pretendes que me olvide de todo.

- (Isaza): ¿me dejas pasar? - dije inseguro, ella se movió y me dejó entrar - es bonito.

- (Julieta): solo te voy a escuchar porque viajaste desde Bogotá - se cruzó de brazos mostrando molestia -

- (Isaza): ¿al menos puedo besarte? - rodó los ojos - está bien, lo siento, eso estuvo fuera de lugar.

- (Julieta): aún no escucho lo que vienes a decirme.

- (Isaza): ¿podemos hablar en otro lugar? Podríamos ir a algún café, muero de hambre.

- (Julieta): yo ya comí - dijo seca, la miré rogándole - si quieres te preparo algo.

Nos quedamos a desayunar en su casa, Julieta se negaba a hablarme de buena manera pero de tanto insistir logramos arreglar las cosas, estuvimos un poco más de una hora hablando, ambos nos disculpamos por todo lo que había pasado, yo por ser un idiota e ignorarla y ella por no decirme antes que se iba. Cómo era bastante temprano fuimos a su habitación y nos recostamos.

- (Julieta): te extrañé - dijo abrazandome -

- (Isaza): yo también, cómo no tienes idea, los chicos están de testigo - reí - creo que ya me odiaban un poco.

- (Julieta): algo supe por ahí, estás muy delgado y tus ojeras se notan más de lo normal - dijo acariciando mi cara -

- (Isaza): es que no puedo vivir sin ti - bromeé -

- (Julieta): ya lo creo, todos estaban preocupados, yo solo quería matarte.

- (Isaza): a besos - sugerí y ella rió -

Nos besamos por un largo rato, ambos nos necesitábamos y no tardamos en quitarnos la ropa, apenas me quite la camiseta, ella hizo puchero que me pareció lo más tierno del mundo.

- (Julieta): ¿Y tus rollitos?

- (Isaza): los deje en casa - bromeé -

Volví a juntar nuestros labios y acabamos con lo que ambos deseábamos, nos quedamos dormidos por unas horas. El sonido de unos murmuros me despertó, Julieta hablaba con un chico desde la puerta, abrí los ojos y ambos me miraron.

- (Julieta): Isa, este es Omar, mi compañero de casa.

- (Omar): hola, por fin conozco al famoso Juan Pablo.

- (Isaza): hola - dije aún medio dormido - ¿Por qué famoso?

X: porque Julieta no para de hablar de ti - interrumpió una chica colorada - soy Valeria.

- (Julieta): no hablo tanto de el.

- (Valeria): claro que no - dijo sarcástica - solo todo el tiempo.

- (Omar): llegamos a pensar que no existias. 

- (Valeria): demasiado perfecto para ser verdad - rieron, yo me sonroje -

- (Julieta): les agradecería que nos dejen un momento a solas para vestirnos - ambos sonrieron burlones y se fueron -

- (Isaza): ¿Que les dijiste sobre mi? - pregunté sonriente -

- (Julieta): solo cosas buenas - se excusó - tienes más virtudes que defectos. 

- (Isaza): si tú lo dices.

Nos terminamos de vestir y nos unimos a sus compañeros de casa, me llenaron con preguntas y al mismo tiempo me contaron mucha de las cosas que habían echo hasta el momento. Omar tuvo la brillante idea de que deberíamos salir más tarde para celebrar que yo estuviera ahí, a lo que ambas rieron diciendo que solo era una excusa para beber. Mientras hablábamos, miraba a Julieta de reojo, se veía hermosa, muy sonriente, me sentí un poco culpable de solo pensar que por mí culpa esa sonrisa desaparecía a momentos pero me prometí no volver a ser un idiota y pretendía cumplir aquella promesa, la conversación con mi padre me hacía mucho eco y no me arriesgaría a perder al amor de mi vida.

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Les dejo esta pequeña reconciliación, me cuesta mucho tener a Isaza y Julieta separados así que trato de juntarlos de la mejor manera.

En otras noticias, estoy escribiendo una historia llamada "soñarse de a dos" que tiene como protagonista a Villamil, así que si gustan, pueden pasar a leerla. 

Fuiste una bala perdida. TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora