14. Ciudad nueva, ¿vida nueva?

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Kaleb.

Interpusimos una demanda contra el hospital por la desaparición del cuerpo de Sofia y solicitamos ante la policía de la ciudad que se realizara una investigación a fondo sobre lo sucedido en el hospital.

La investigación de la policía se estancó en el punto, que no pudieron encontrar al responsable de la manipulación del sistema cerrado de vigilancia, los guardias de seguridad de ese día eran nuevos en el puesto y cometieron errores de novato supuestamente; la única información real que teníamos era que el cadáver de mi esposa había sido llevado hasta la morgue, etiquetado y guardado en una de las neveras especiales para conservarlos, mientras mi familia hacía todo el proceso con la funeraria. Un total fracaso mírese por donde se mire.

Esperamos aproximadamente un mes para hacer el funeral de mi esposa, durante todo ese mes iba a la comisaria, que tenía el caso de mi esposa casi todos los días, para poder averiguar algo sobre la investigación, pero todos los días salía con el alma por el piso, siempre me decían: "debe esperar un poco más de tiempo señor González, déjenos hacer nuestro trabajo, cuando tengamos alguna información, usted será el primero en saberlo".

El día del funeral enterramos un féretro vació; aún no logro entender que fue lo más doloroso de ese día, si hacer una ceremonia para un cajón vacío o tener que explicarle a mi hija el por qué su mamá no volvería a casa con nosotros nunca más, el rostro de mi hija se ensombreció al comprender que mami ya no estaría más con nosotros.

Ese día en el cementerio, mi corazón se destrozó completamente, quise tirarme sobre el féretro y que me enterraran con ella y así no sentir ese dolor tan grande que me estaba partiendo por dentro, ese mismo día comprendí que no volvería a amar a otra persona como la había amado a ella, ella era mi todo, la persona que me conocía más profundamente que cualquier otro ser en este mundo y sin ella no sería capaz de continuar.

Al llegar a casa, mis tíos, mi hermano, mi padre y los padres de Sofia se quedaron con nosotros un rato, hasta que llego la hora en que ellos también debían de regresar a sus casas, para descansar de ese día tan triste y largo. Llevé a mi hija a su cama y la recosté en la cama para que ella pudiera dormir tranquilamente y yo me quedé de pie a su lado y solo en ese momento me di cuenta que ahora solo me quedaba ella y que tenía que luchar con todas mis fuerzas para que su vida fuera lo más feliz que se pudiera.

La investigación de la policía decía que el culpable del accidente había sido un tipo en estado de embriaguez y drogado, con tanta porquería hubiera podido conseguir que tuvo un micro sueño al volante y por eso se saltó el semáforo en rojo e impacto contra el taxi en el que íbamos nosotros. Que dé gracias que no se causó una sobredosis el grandísimo descerebrado ese y que todavía tiene un poco de vida para purgar sus penas en la cárcel por haber conducido en ese estado.

Obviamente ese sujeto corrió con todos los gastos médicos, míos y de Sofia, pero, aunque se disculpó y parecía sincero, yo no podía ni mirarlo a la cara sin que me dieran unas ganas terribles de ahorcarlo.

Tuve que asistir al psicólogo durante varios meses para que el dolor por la muerte de Sofia, no me causara tanto daño y lograra por lo menos dormir en paz durante las noches, además que el lugar en el que trabajaba me obligó a que un psicólogo me diera algún tipo de comprobante de que estaba estable y me dejaran continuar trabajando.

Las recomendaciones hechas por el psicólogo solo me permitían cierta cantidad de horas en un trabajo que no fuera demasiado estresante y que no tuviera demasiada responsabilidad, además de que tenía que encontrar un deporte y una afición que me mantuvieran entretenido la mayor cantidad de tiempo posible.

Estuve trabajando como asistente legal en un pequeño bufete de abogados de uno de los ex alumnos de mi tío, tenían pocos casos en los cuales trabajar y yo me encargada más que todo de hacer llamadas, hacer copias, buscar citas, prácticamente trabajo de secretaria, algo que me venía bastante bien, allí no tenía presiones, ni algún tipo de carga de estrés que me pudieran afectar y el tratamiento con el psicólogo no tuviera ningún retroceso.

Me and My Broken Heart.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora