Kaleb.
Caminé fuera del aula con total naturalidad, como si no me acabara de comportar como un completo patán con un total desconocido para mí. Al salir, fui a las gradas de las canchas de futbol americano, para llamar a casa y hablar con mi hija.
—Hola mi cielo, ¿cómo estás princesa de papá? — dije en el mismo instante en que escuché la voz de mi nena en el auricular.
—Bien papi, apenas estoy llegando del parque, María me está obligando a comer la sopa —dijo mi niña con su mejor voz de niña consentida— dile que no me vuelva a dar sopa, no me gusta.
—Mi cielo, pero tienes que comerte toda la sopa para que puedas crecer tan grande y fuerte como yo, o es ¿qué no quieres ser tan fuerte como tu papi? —dije tratando de convencerla, a pesar de que ya tenía siete años, casi ocho, aún debía de hablarle como si fuera una bebe cuando se encaprichaba con cualquier cosa.
—No me gusta eso —lloriqueó mi niña—, pero si me vuelvo grande y fuerte, ¿podré vencerte en las luchas?
—Por supuesto que sí, me podrás vencer en las luchas mi niña preciosa —dije tratando de convencerla.
—Creo que sí me voy a comer la sopa —sonreía mientras escuchaba lo convencida que sonaba mi niña.
—Ve a comerte toda la sopa y si María me dice que te la acabaste, —hice una pausa dramática—, cuando llegue a casa te daré un vaso con helado.
—Yei —gritó Rox y dejó caer el auricular del teléfono.
Justo cuando iba a colgar, María la niñera empezó a hablar
—Señor Kaleb llamaron de la escuela de la niña Rox para informar que las clases para ella solo empezarán hasta dentro de un mes.
—Está bien María, muchas gracias, ¿algo más? —le pregunté
—No señor, por ahora eso es todo, voy a continuar dándole la sopa a la niña.
—Gracias María, no sé qué haría sin ti para hacerla comer, nos veremos esta noche —colgué el teléfono para poder ir a clases.
Iba hacia el salón, pero al pasar por la cafetería vi como Demian hacia la fila para comprar su almuerzo con otros chicos y hablaban muy animados, tuve la tentación de acercarme a él y disculparme por lo que había pasado antes de clase y por lo que le había dicho cuando nos quedamos solos, pero algo en m interior me impidió hacerlo, así que decidí no prestarle mayor atención y continúe con mi camino.
Cuando estaba entrando en el aula, casi choco con una de las profesoras que iba saliendo, me disculpé con ella por el mal entendido y ella le quitó importancia, luego me preguntó si tenía clase en ese salón, al escuchar mi respuesta afirmativa, me informó que la clase se había cancelado y que teníamos el resto del día libre, le dí las gracias por la información y me dí la vuelta para irme del lugar, pensé en pasar por la biblioteca para buscar algunos libros sobre las clases que tenía en el semestre, pero llegando a la puerta me arrepentí y decidí irme a casa a pasar tiempo de calidad con mi niña.
Tomé mi moto y conduje hasta la casa de mis tíos; cuando Roxana me vio se le iluminaron los ojos y brincó hasta mis brazos, estuvimos jugando por varias horas, hasta que la niña quedó exhausta y se quedó dormida en el cuarto de juegos, la cargué hasta su habitación y la dejé durmiendo.
Aún tenía mucha energía, entonces decidí ir al centro comercial para dar una vuelta y quizás entrar al gimnasio un rato para quemar tiempo y energía, estuve allí por cerca de dos horas y cuando salí lo primero que observe fue a Demian con sus amigos en la zona de comidas, tenían muchas bolsas al parecer habían estado de compras.
ESTÁS LEYENDO
Me and My Broken Heart.
Romantik¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...
