9. Noticias.

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Demian.

—Por tu culpa tendré que regresar hasta mi casa, para cambiarme de ropa —le dije a Mat, casi en un gruñido.

—¡Oh! ¿el pobre bebito se ensució un poco la ropa? —se burlaba Mat.

—Cállate idiota, antes que decida darte una lección —le amenacé.

—No te atreverías —dijo llevándose una mano sobre el corazón y con falso dolor en el pecho— tu casa no es lejos, podrías ir en menos de media hora y regresar, la próxima clase es hasta dentro de unos 45 minutos, si te apuras, hasta un baño te puedes dar.

En eso tenía mucha razón, mi casa no estaba tan lejos de la universidad y si me apuraba, podría tomar algo de desayuno en casa; mi madre ya debería de estar de regreso y seguro ya habría preparado el desayuno.

—Tienes razón, diles a los chicos que nos vemos dentro de un rato en clase, por favor —y salí corriendo a coger mi moto.

En medio de un pasillo, me encontré de frente con Kaleb, que venía caminando desde el otro lado del pasillo, estaba mirando su teléfono, así que estaba aliviado que no me hubiera visto, pero justo cuando estaba a unos pocos pasos de él, levantó la vista y sonrió malicioso.

—Ya terminaste de darte besitos con tu novio, mariposita —dijo con un tono despectivo, cuando estaba a la distancia justa para hablar con un tono normal y sin que nadie más lo escuchara— No deberías de dar esos espectáculos en una zona pública, en esta universidad hay gente decente.

—¿De qué hablas? —me confundió un poco sus palabras, pero luego de unos segundos capté que se estaba refiriendo a la caída en el pasto con Mat—, deberías de dejar de meterte tantas cosas, vives tan intoxicado que ya ni el oxígeno llega bien a tu cerebro —me defendí lo mejor que pude.

—Hablo de que toda la universidad vio cuando ustedes dos se daban besitos en medio del prado junto a la cafetería —dijo él como si no pasara nada.

—Y ¿eso te afecta porque? —pregunté inocente—, ah cierto a ti no te afecta en nada, así que adiós — respondí mi propia pregunta y seguí caminando, como si no me hubiera encontrado con él.

Él intentó decir algo, o quizás lo dijo, pero yo ya estaba lo suficientemente lejos para no escucharlo, así que no me di ni por enterado de su reacción.

Seguí mi camino hasta el parqueadero donde me subí a mi motocicleta y salí de la universidad rumbo a mi casa, en el trayecto iba pensando en el encuentro con Kaleb.

Está claro que no lo comprendo, no entiendo el porqué de su fijación por mí y esa mala actitud cuando me ve o se encuentra conmigo; todo eso me tiene un tanto confundido, pero decidí que no le daría importancia y me concentraría en lo que tenía por delante.

Aquel era un hermoso día, apenas estaba iniciando el otoño, y ya en la mayoría de los parques, en los árboles se veía como se iban inundando con los colores clásicos de la estación, también ya empezaba a hacer un poco más de frío, pero pasear debajo de los árboles mientras las hojas iban tomando esos colores rojizos era embriagador y parecía que estuvieras dentro de una película romántica.

Llegué a casa con un poco de frío, por andar sin abrigo mientras conducía en la moto, subí hasta mi cuarto, me desnudé nada más ingresar y me observé en el espejo de cuerpo entero que había junto al armario, aunque aún tenía que perder un poco de peso, la dieta obligada por Am y el poco ejercicio que hacía de vez en cuando, me habían ayudado a mejorar mi apariencia física.

Me metí al baño y prendí la ducha caliente para poder relajarme un poco y perder el frío que se me había metido en el cuerpo por conducir, me situé debajo del agua, justo en la posición para que el agua tibia cayera por mi espalda, mientras pasaba el jabón por todo mi cuerpo, se me vino a la mente la escena con Mat, sus labios tan cerca de los míos y su aliento fresco contra mi rostro.

Me and My Broken Heart.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora