Carlos.
Sali de casa de Lu mucho antes que mis otros amigos. Y decidí caminar, la casa de Lu no estaba lejos de los dormitorios de la universidad, no me tomaría demasiado tiempo. Debía llegar temprano al dormitorio. Al día siguiente tenía clases y luego turno en la librería, no me podía permitir perder una sola hora de trabajo. Mis padres necesitaban el dinero con urgencia.
La enfermedad de mi madre nos había obligado a internarla varias veces en una clínica muy costosa, para nuestras capacidades, pero era la mejor y mi madre necesitaba la mejor atención que se le pudiera dar. Las cuentas medicas había consumido todos los ahorros de mis padres.
Debí buscar un empleo en el que pudiera obtener buenos ingresos para poder apoyarlos. De esa forma es que me encontré con mi jefe, aunque gruñón y malhumorado, hasta ese momento me había apoyado en todo lo que podía.
Mi situación en casa era muy complicada, pero intentábamos apoyarnos entre todos. Mis padres siempre nos demostraron un amor sincero y profundo. Esa era la principal razón para hacer cualquier esfuerzo por el bienestar de cualquier miembro de mi familia.
Deje que mi mente se dejara llevar por esos pensamientos. Me sentía orgulloso de las hermosas personas que había tenido la suerte de tener como familia.
Mis pies sabían el camino hasta mi cama, no tenia que prestar mucha atención, al llegar a una esquina, cerca de una gran avenida, un mechón de cabello tan negro como el cielo en ese momento, se cruzó por mi mirada y por alguna extraña razón pensé en Aisha.
Aun no podía creer lo tonto que me había mostrado ese día en la librería. Me quedé con la boca abierta mientras la contemplaba. Su rostro me había dejado hipnotizado. Esos ojos tan hermosos y sus labios que invitaban a ser devorados, se adueñaron de mí.
En lo mas profundo de mi cuerpo sentí como si un hilo invisible, que provenía de ella, tirara de mí, además, de lo que había medio despertado debajo de mi ajustado y desgastado pantalón.
Siempre que ese recuerdo llegaba a mí, me reía como un idiota, la gente me miraba raro cuando pasaba cerca, y no podía evitame regañarme mentalmente por la imagen que le había dado y terminaba por sentirme bastante mal. Debí parecerle patético, un tanto pervertido y muy inmaduro.
No sabía como la miraría a los ojos la próxima vez que me encontrara con ella. No tenía la menor duda que la vería de nuevo. Había encargado algunos libros y llegarían en el próximo pedido, una muy buena noticia para el negocio, pero muy desafortunada para mí.
Tenía la intención de esquivar su visita a la librería, debíia dejarle la tarea de entregar los libros de su pedido a mi jefe, mientras yo me ocultaba en el almacén, para volver a salir cuando ella se fuera.
Era una solución demasiado cobarde, pero era lo único que se me ocurría en el momento, quizás cuando llegara el día de su visita cambiara de opinión, pero hasta ese momento era la idea que me rondaba el pensamiento.
Sacudí la cabeza como si intentara quitar esas ideas de mi mente, estar en paz, tranquilo, seguro, esa era mi meta todos los días, y esa situación no era la mejor para alcanzar mi objetivo. No debía de pensar en otra cosa que no fuera, mis estudios, el trabajo y la familia, eran lo más importante y era por ellos que debía de seguir centrado en el camino que había elegido.
Alejé su preciosa y delicada imagen de mi cabeza y seguí caminando. Debía poner atención al camino o tendría una desagradable sorpresa.
La zona alrededor de la universidad, y por la que estaba transitando, estaba llena de callejones y lugares obscuros. Casi todos esos lugares eran donde los drogadictos se encontraban y consumían sus sustancias. Por regla, siempre intentaba evitar todo ese tipo de lugares, nunca me habían gustado las drogas o las personas que suelen usarlas, sea por el motivo que sea, pero por necesidad decidí pasar por ese lugar.
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Me and My Broken Heart.
Romance¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...