22. Home Sweet Home

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Ámbar.

—Nos vemos en casa de D en unas dos horas —les decía a los chicos por llamada grupal, mientras hacía malabarismos con unas manzanas, naranjas y peras en una mano y en la otra una lechuga del tamaño de un balón de baloncesto— ¿Tienen claro que es lo que deben de hacer?

—Por supuesto —dijo Lu— yo me lo llevaré al centro comercial con la excusa que dentro de poco será el cumpleaños de mi madre, y me hace falta su exquisito gusto para escoger el mejor regalo y el más apropiado para ella.

—Mientras Lu lo entretiene en el centro comercial, yo estaré comprando el helado y las demás cosas para el postre —dijo Carlos.

—Y yo me encargo de recoger los regalos que encargamos —intervino Mat— para llevarlos a su apartamento.

—Mientras tanto yo iré haciendo la cena en casa de D —concluí satisfecha de que todos tengan sus tareas claras—. Logré sobornar a Mike para que me dejara entrar al apartamento con sus llaves maestras —les comenté a todos.

Ya había pasado más de una semana desde que lo encontré en ese estado tan lamentable y con los chicos decidimos hacerle una cena sorpresa solo nosotros cinco, para celebrar la compra del apartamento por parte de su padre.

A Demian no le gustan mucho las sorpresas, es más no le gusta revelar sus sentimientos a casi nadie, los chicos y yo esperamos que no se enoje por hacer esto para él.

Mi mejor amigo es la persona más desinteresada que he tenido el placer de conocer en toda mi vida. Siempre está para apoyar a los demás incluso cuando tiene que dejar de hacer algo para él mismo. Se merece que hagan algo por él y nosotros como los únicos que lo queremos y vivimos en la ciudad decidimos hacer esto.

Justo en este momento necesita algo de alegría, sabiendo lo que está pasando con su madre y su familia. Es una patada en el trasero, la enfermedad de Juliana, la madre de D, ella es una mujer excepcional, super especial, es fuerte, la más fuerte mujer que he conocido, es la luz de ese hogar, toda gira a su alrededor, ella les da paz y serenidad en el caos de la vida.

Pero la vida es así y toca ser fuerte para enfrentar toda la basura que nos tira a la cara. Afortunadamente la depresión de Demian no fue tan profunda como había pensado en un principio, solo le faltaba algo de compañía en ese espacio desconocido en el que vivía ahora.

Con todos los chicos decidimos invadir su espacio personal y levantarle los ánimos, aunque el nunca lo quiso, pero no iba a dejar que él siguiera en ese estado y creo que con esta fiesta cerramos ese ciclo.

Mientras todos los chicos estaban con sus misiones yo había ido al supermercado a comprar todo lo que me haría falta para la cena, había elegido un menú que fuera del gusto de Demian y que lo disfrutara al máximo.

Después de haber comprobado mi lista de ingredientes por lo menos por cuatro veces me encaminé a la parte delantera del establecimiento, mientras empujaba un carrito de mercado.

Llegué a la caja para pagar todo lo que había elegido y ya estaba lista para irme, cuando me fije que mi rostro me observaba desde una de las revistas que había en el anaquel que estaba al lado de la caja registradora, me coloqué los lentes de sol, no es que sea famosa ni nada por el estilo, pero nunca falta ese sujeto extraño y raro que te reconozca solo por tus fotos en revistas.

Salí corriendo del super y me monté en el Uber que había pedido hace 5 minutos, nunca me ha gustado conducir, aunque sé hacerlo, pero me molesta estar detrás del volante por eso siempre uso Uber o taxi; después de subir todo en la maleta del vehículo nos dirigimos a la casa de D.

Me and My Broken Heart.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora