Kaleb.
Conduje hasta el lugar donde Roxana había pedido, y al estacionar ella salió corriendo del auto, como si de eso dependiera su vida. Demian y yo bajamos después de ella, comencé a caminar hacia donde estaba mi hija, pero él me tomó del brazo y me hizo girar para mirarlo.
—¿Cuándo me ibas a contar que tienes hijos? —preguntó él.
—¿Eso cambiaría en algo tu actitud? —le lancé.
—Si, bueno no —dudó— no sé —reconoció al final.
—No vi la necesidad de contarte mi vida.
—¿Y así quieres que intente algo contigo? —contratacó él.
—¿Si tuviera dicho que Roxana existía que hubieras pensado?
—No se contesta una pregunta con otra —dijo él—. Quisiera saber que había pasado ¿Dónde está la madre?
—Nunca me has dejado hablar contigo de nada —respondí a su pregunta—, siempre que intento acercarme a ti o me rechazas o me atacas —confesé.
—¿Dónde está la madre de la niña? —me interrumpió él.
—Ella murió hace unos años —pensar en Sofia me entristecía—, tal ves en otro momento te cuente la historia.
—No puedes dejarme así —se quejó él.
—Te toca quedarte así —le dije.
Caminé detrás de Roxana, para que no se fuera a lastimar o para que no fuera a pedir cosas de más en la heladería, no podía darle mucha azúcar por qué sino no dormiría esta noche y María me regañaría durante todo el día por eso.
Me dejó impactado la forma en que mi niña había hecho que Demian se quedara pasmado en su sitio, sin casi respirar cuando descubrió que ella era mi hija, hubiera deseado tanto tomarle una foto, pero eso era tentar demasiado la suerte con Roxana y es preferible tenerla a ella contenta que a mi ego.
Demian, ingresó a la heladería justo detrás de mi y se acercó hasta donde mi hija, que le hacia señas, para que pidiera su helado.
—¿Qué sabores te gustan? —le preguntó mi hija a un Demian aún atónito.
—Emm, no sé.
—Debes de saber —respondió Rox.
—Creo que vainilla y chocolate —respondió por fin Demian.
—Que aburrido eres —dijo mi niña impactada.
—¿Aburrido? —una vena en el cuello de Demian palpitaba peligrosamente, como si de una granada a punto de explotar se tratara.
—Si, Demian, esos sabores son aburridos.
—Entonces, dime Rox ¿Qué sabores pedirás tú?
Grave error, querido amigo, pensé. Mi hija es la niña más adicta al helado que he tenido el placer de conocer, ella te dirá cuales son los mejores sabores de todo el mundo y te dirá con tipo de comida se pueden combinar. Lo sé es algo exagerado para una niña de siete, casi ocho años, pero es la pura verdad, Roxana tiene un paladar muy refinado y puede decir si una comida está preparada de forma diferente a lo que ella recuerda.
—Pues te puedo decir que yo quiero el helado de mora con trozos de oreo y el de ron con pasa y brownie —dijo mi hija muy convencida— si quieres te puedo decir cuales te podrían gustar.
—Dejaré que me sorprendas, pero debes de saber que tengo muy buen gusto para el helado —dijo Demian y la dejó a ella sola en el mostrador, mientras venía a hablar conmigo.
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Me and My Broken Heart.
Romance¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...
