Luisa.
—Mamá, ¿cuándo volveremos? —susurré al oído de mi madre— quiero volver a ver las montañas que rodean Medellín y ese atardecer que te quita el aliento.
—No creo que sea muy seguro volver a Colombia por ahora, niña —dijo mi madre con ese apodo que siempre ha utilizado para referirse a mí.
Es una pena, pensé. Medellín es mi ciudad natal, es la tacita de plata, una ciudad que siempre parece a punto de florecer, el clima perfecto, la gente, la comida, la paz que sentía la mayoría del tiempo.
Todo se fue a la mierda, cuando mi padre, un constructor de cierto renombre en la ciudad, fue visitado por uno de los criminales más buscados de la ciudad, que lo estaba buscando para hacer una especie de trato. La propuesta era muy sencilla, mi padre debía de construir unos edificios en cierto sector de la ciudad y listo, eso era todo el trabajo.
Era obvio que a mi padre se le iba a dar cierta remuneración por las obras, pero mi padre era un hombre muy correcto en todo lo que se involucraba. Nosotros no vivíamos mal, pero tampoco es que tuviéramos el dinero suficiente para desperdiciar.
Mi padre, que al principio estaba muy reticente, aceptó inmediatamente cuando este señor, del que no quiero pronunciar su nombre o alias, amenazó con hacerle daño a los abuelos, a mí y a mis hermanos, si él no aceptaba la "propuesta" de trabajo.
Al principio todo iba genial, la constructora cada vez recibía más flujo de capital y crecía muy rápido y cada vez tenían más trabajo, y mi padre cada vez tenía menos tiempo para estar con nosotros, él se la pasaba en su oficina o visitando los lugares donde estuvieran trabajando con su empresa, y llegaba muy tarde a casa y en la mañana, cuando yo me levantaba de la cama, él ya no estaba.
Por casa todo iba mejorando, mi padre había comprado electrodomésticos nuevos, nos habíamos cambiado a una casa más grande y en un mejor barrio de la ciudad, incluso a mis hermanos y a mí, nos habían cambiado a un colegio mucho más prestigioso. Mamá había contratado a una empleada que le ayudara con el aseo de la casa y con el cuidado de nosotros tres para cuando ella tuviera que salir.
Como decía mi abuelo, todo iba viento en popa y lo decía en serio, la familia había comenzado a vivir mucho mejor, y no solo mi madre, mi padre y mis hermanos, sino que también, los abuelos se vieron beneficiados de la bonanza, tanto así, qué la finca donde ellos vivían se transformó en una hacienda, cuando mi padre compró todos los terrenos que había alrededor y lo convirtió todo en una sola propiedad.
Mi padre cambiaba de auto cada pocos meses y ya contaba con un grupo de seguridad que lo cuidaba todos los días y a veces, también toda la noche. En casa pasó otro tanto parecido, de pasar de ser solo nosotros cinco, ya en casa se veía muchísima mas gente de la habitual y la mayoría de ella de seguridad.
De cierta forma me sentía más segura, pero al mismo tiempo me sentía mucho más sola. El éxito de la constructora obligó a que mi madre, también se involucrara en un cargo directivo, lo que hizo que no la viéramos muy seguido por la casa.
Cerca de un año después de haber empezado a trabajar con ese grupo de personas, el jefe del cartel fue asesinado por uno de sus enemigos, lo que desencadenó una guerra de poderes para ver quién sería el nuevo capo. Después de varias semanas y de mucha sangre derramada, un nuevo dueño y señor del cartel se posicionó al mando, pero a diferencia del anterior jefe, este era mucho más violento, impaciente y cruel.
Cuando las cosas se hubieron asentado un poco, mi padre fue citado a una reunión con todos los jefes de esa organización, para que les diera un informe de cómo se estaban manejando todas las cosas y del dinero que él debía darle a la mafia.
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Me and My Broken Heart.
Romance¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...
