Demian.
La alarma de mi teléfono comenzó a sonar, logrando que saliera de mi profundo sueño. El día anterior había sido largo, agotador y bastante complicado. Viajar por carretera no era la mejor forma de hacerlo, pero tendría que comprarme un avión, o por lo menos un helicóptero, para poder visitar a mi familia con más frecuencia y evitar el desgaste de estar en el camino.
Abrí los ojos, por los pequeños espacios que dejaban las pesadas cortinas del ventanal de mi cuarto, la luz de la mañana se filtraba y por el pequeño hilo de luz que se dejaba ver sobre el suelo de la habitación, casi podía adivinar que el día iba a ser un poco más oscuro de lo normal en la ciudad.
Me quedé en la cama mientras luchaba con las increíbles ganas de sucumbir a a inconciencia, que quería reclamarme con todas sus fuerzas y dejarme en un sueño profundo otra vez.
Había despertado en la misma posición en la que recordaba me había dormido. Su cuerpo producía mucho calor y casi sentía que me iba a sofocar por toda la situación que estaba pasando.
Su mano alrededor de mi cadera, tan solo un poco más arriba del resorte de mi ropa interior; su pecho pegado a mi espalda y su cabeza cerca de mi nuca, donde podía sentir su respiración lenta y rítmica. Pero lo que más me incomodaba era la presión que sentía sobre mis nalgas, presión que era causada por su entrepierna y la poderosa, pero abrumadora, erección que se dejaba sentir por encima de la tela de nuestra ropa interior.
No lograba calificar si esa posición me hacía sentir cómodo o si por el contrario me molestaba. Intenté moverme, pero él me apretó aun más contra su cuerpo, casi que cortando mi respiración, que comenzó a volverse superficial y acelerada.
La situación me causaba mucho conflicto: él era uno de mis únicos amigos en la universidad, pero también era uno de los hombres más sexis que había conocido hasta ese momento de mi vida, lo que también me excitaba un poco.
También debía de tener en cuenta la conversación que habíamos tenido la noche anterior.
Me llevé la mano que tenia libre a la cien y comencé a masajear esa zona, estar pensando en mi vida y en todo lo que había estado sucediendo, me estaba causando un espectacular dolor de cabeza.
No entendía en que momento mi vida se había vuelto tan complicada. Tenía a uno de mis mejores amigos pidiendo que fuéramos algo más que amigos, tampoco es que él tuviera la idea clara sobre lo que me estaba proponiendo; pero en el otro lado de la moneda se encontraba otro chico, que a pesar de todos mis esfuerzos me había comenzado a producir más que irritación.
Todo se estaba complicando demasiado y no quería tener que estar en esa extraña situación. No quería perder la amistad de Matías, tampoco quería darme una oportunidad con Kaleb, solo quería terminar con la universidad, buscar un buen trabajo y concentrarme en mi vida.
Tenía que aclarar mi mente y muy rápido. Esa situación se podría poner mucho más complicada con demasiada rapidez. Matías no era la persona más paciente que conocía e iba a pedir una respuesta de mi parte.
Tenía más que claro que, él no me gustaba como para ser mi pareja, no es que su físico no me llamara la atención, porque lo hacía, pero valoraba mucho su amistad y eso era más sagrado que un buen polvo, por muy maravilloso que eso pudiera ser.
Además, que, en ese momento de mi vida, las relaciones amorosas estaban en el último lugar de mi lista de prioridades. Siempre había pensado que las relaciones de pareja eran un estorbo para el desarrollo de una persona.
En ese entonces quería seguir siendo libre y que nadie intentara controlar mi vida, o tener que dar explicaciones sobre lo que hacía o dejaba de hacer. Mi libertad era lo más preciado que tenía, por encima de muchas cosas e incluso personas, y eso no era negociable con nadie.
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Me and My Broken Heart.
Roman d'amour¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...
