13. Kaleb

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Kaleb.

Mi nombre es Kaleb González, tengo 26 años, estudio derecho en la Universidad de California en Berkeley, hace poco llegué a esta ciudad después de estar lejos de aquí por varios años.

Antes vivía en San Francisco, con mi esposa Sofía y mi hija Roxana, pero un trágico accidente de coche nos arrebató la felicidad. Mi esposa Sofía murió en ese accidente que fue provocado por un conductor borracho e irresponsable.

El día del accidente estábamos en nuestro sexto aniversario de casados, nos casamos muy jóvenes, un error según algunos amigos y familiares, estábamos completamente enamorados el uno del otro y a nuestro parecer era el momento indicado para hacerlo.

Nos conocimos desde el jardín de niños, y nos hicimos muy amigos rápidamente, todo lo hacíamos juntos, íbamos a todos lados uno con el otro, éramos inseparables en esa época

Ambos tuvimos noviazgos con otras personas y nos consolábamos cuando nos rompían el corazón, éramos los mejores amigos siempre.

En el último año de la preparatoria descubrimos que nos gustábamos, como más que amigos y decidimos intentarlo, con la promesa de jamás dejar de tener la relación que teníamos hasta ese momento.

Todo era felicidad junto a ella, nos conocíamos tan bien, que no era necesario que dijéramos algo para saber que habíamos cometido un error y que el otro estaba disgustado.

El día de la graduación de preparatoria, al finalizar la ceremonia en donde nos daban nuestros títulos le propuse matrimonio frente a todos nuestros familiares y amigos.

Todos nos aplaudían como si no fuera el paso que se veía venir, no faltó el amigo o amiga o el pretendiente que nos dijera que estábamos cometiendo un error grave, nosotros solo respondimos "ya veremos qué pasa".

El día de la boda, fue el momento más importante para nosotros, ella estaba reluciente y se veía como un ángel. Mi felicidad no podía ser más grande.

Justo cuando estábamos partiendo el pastel de bodas, sus mejores amigas trajeron otro pastel.

—¿De qué se trata esto? —pregunté a mi esposa— ¿Por qué tenemos dos pasteles? ¿Acaso la pastelería se equivocó y nos enviaron dos pasteles?

—No bobito —dijo sonriendo pícara—, lo que pasa es que te tengo una sorpresa, una pequeña sorpresa de recién casados.

No entendía nada, no sabía de lo que estaba hablando, ¿Cómo una sorpresa de matrimonio?

—Haber explícate, que no te entiendo, pero nada —dije riendo como un tonto.

—Pues para que entiendas, tienes que mirar lo que dice el pastel por la parte de adelante —dijo mi esposa como si fuera lo más normal del mundo.

¿Mi esposa? eso sonaba muy, muy agradable a mis oídos. Me acerqué al pastel y lo rodeé para mirar lo que tenía por delante. Era un pastel de 3 pisos de color azul y rosa y en el piso del medio en letras doradas decía "Para el mejor papá del mundo", miré a Sofia confundido.

—¿Qué significa esto? —estaba realmente confundido—. Yo no soy papá aún.

Ella me observaba como si lo que estaba diciendo, solo fueran estupideces de un descerebrado o de un alcohólico, solo hasta después de un largo minuto, mi cerebro hizo la conexión de todo lo que estaba pasando en ese momento y en las ultimas semanas. Ella se había mostrado muy inquieta, con nauseas por las mañanas, sus pechos y sus caderas habían crecido; ahora que veía el pastel sobre la mesa, todo me encajaba a la perfección, pero debía salir de la duda y que ella me lo dijera.

Me and My Broken Heart.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora