21. Intervención.

85 17 0
                                    

Demian.


La mudanza al nuevo apartamento, había sido muy rápida y no me había dado mucho tiempo de analizar todo lo que estaba ocurriendo con mi familia. Después de la cena con toda la familia, Marcos y Juan habían ayudado a mis padres a empacar todas sus pertenencias, muebles y todo lo que mi madre no había querido abandonar en Berkeley.

El apartamento era nuevo y estaba amoblado, por lo que solo tenía que llevar mis maletas con mi ropa y algunas cajas con mis pertenencias más preciadas, el resto de mis cosas las habíamos organizado para que se las llevaran a la caridad.

Al frente, en el jardín de mi antigua casa se había colocado el letrero de que estaba en venta, era una casa hermosa y en una ubicación bastante privilegiada, por lo que, no tardó mucho en venderse y así mi familia cerró el ciclo que nos ligaba a esa casa y a toda la historia que venía detrás de ella.

Después de un fin de semana en el que todos mis seres queridos estuvieron en mi nuevo hogar, haciendo una especie de pequeña inauguración al lugar, todos ellos tuvieron que regresar a sus respectivas obligaciones y me dejaron solo en la ciudad.

Mi familia se despidió de mí con abrazos, besos en las mejillas y promesas de volvernos a encontrar muy pronto y de llamarnos todos los días, promesas que como mucho durarían las primeras semanas, tomaron sus autos y salieron rumbo a Paso Robles. Yo me quedé en mi nuevo apartamento, completamente solo y sin compañía de ningún tipo, bueno, obviamente con la compañía de mis amigos de la universidad, quienes desde que se habían enterado que estaba estrenando un lugar propio no se habían querido separar de mi compañía en ningún momento.

La compañía de mis amigos era un bálsamo para mis penas, llevaba veinticuatro años compartiendo los mismo espacios, con las mismas personas y estaba totalmente acostumbrado a escucharlos y verlos cada día, de cada semana, y era cierto que muchas veces discutíamos y nos peleábamos, pero ellos eran lo único estable que tenía en mi vida cotidiana.

Abrir los ojos y encontrarme en una habitación diferente, una casa diferente y que todo esté en silencio se me hacía super extraño, no me terminaba de acostumbrar a esta quietud que llenaba todo el espacio. Mi antigua casa no es que fuera ruidosa, pero siempre se escuchaba el sonido de la música o de las charlas que tenían los otros.

El apartamento era todo lo que había soñado, era muy amplio, tenía excelentes vistas, era más de lo que había podido planificar para mi futuro y era solamente mío. La única desventaja de vivir aquí es la soledad, estar solo todo el tiempo, no escuchar las peleas de mis hermanos, no pelear con ellos, o la voz estruendosa de mi madre desde la cocina. Durante los últimos días en el apartamento todas esas pequeñas cosas se me habían hecho demasiado importantes, por lo que intentaba comunicarme con ellos la mayor cantidad de veces que pudiera y mi madre era la que me daba ánimos para poder continuar, no renunciar e irme corriendo a Paso Robles junto a ella.

¿Mi madre?, desde el día de la noticia la comencé a mirar de otra forma, obviamente antes me parecía una mujer muy capaz, luchadora, pero ahora su imagen se había convertido en la de una guerrera.

En ese momento de la vida, ella estaba enfrentando la situación del cáncer con la mejor actitud posible. Otro cantar era yo, con lo del apartamento nuevo, la mudanza y todas las noticias juntas, no pude darme el espacio suficiente para procesar muy bien la noticia de mi madre. Solo hasta que estuve a solas, fue donde comencé a pensar en las noticias que nos habían dado, y sin poder encontrar una justificación, el mundo se me vino encima. Por mi mente no pasaba ninguna clase de explicación para entender, el por qué el universo nos castigaba de esta forma.

Me and My Broken Heart.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora