Mat.
Estar con él y en su cama era algo espectacular, su piel era suave y tibia; y su abdomen, aunque no estaba plano, era una delicia para mis sentidos. Su trasero estaba sobre mi entrepierna, y era obvio que mi miembro no lo iba a dejar pasar desapercibido. Sentía como poco a poco se iba llenando de sangre y modestia aparte, no es que fuera pequeño y él no lo fuera a notar.
Por el momento no había dado ninguna muestra de incomodidad, lo que me daba unos minutos antes de que se pusiera a darme codazos. Sabía que no estaba dormido, a pesar de que intentaba disimular, el ritmo de su respiración era muy errático, y su corazón parecía un caballo desbocado de tan rápido como latía. Sentía su ritmo a pesar de la delgada tela de la camisa con la que había decidido dormir.
Poco a poco comencé a mover la mano con la que lo tenía abrazado, suavemente, como si no quisiera tocarlo. Su respiración se aceleró y en un reflejo involuntario, intentó alejar su abdomen de mi mano, pero pegó aún mas su trasero a mi entrepierna. De inmediato, apreté más mi agarre para evitar que él se alejara.
—¡Mat ¡—noté la advertencia presente en su voz.
—No estoy haciendo nada —quise mostrarme lo más inocente posible.
—Estoy notando tu pene duro en mi trasero —se quejó.
—Aún no está duro. Lo sabes —intenté ser gracioso.
—¡Ese no es el punto! —ahora sí era seguro que estaba irritado.
Con un movimiento Intentó alejarse. Separó su trasero de mi y se alejó unos cuantos centímetros, al mismo tiempo se giraba para quedar frente a frente.
En sus ojos se veía la frustración que sentía conmigo en ese momento, sus mejillas estaban pintadas de rojo, pero no era por la excitación, que era lo que yo esperaba, sino que era por la rabia que lo invadía.
Tenía claro que no iba a permitir que se me escapara esa noche. Así tuviera que hacer hasta lo imposible, casi el punto de tener que obligarlo, él no me iba a impedir hacerlo mío.
Aún tenía mis brazos alrededor de su cintura, pero él se seguía revolviendo en la cama y alejándose poco a poco. Intentaba impedírselo a fuerza bruta, lo que de una forma me beneficiaba y al mismo tiempo se hacía tremendamente agotador. Mis músculos se estaban exigiendo al máximo y eso hacia que los bíceps y el pecho se vieran más grandes.
Pude ver que sus ojos se desviaban a esas partes de mi cuerpo y un leve sentimiento de orgullo me hinchó el corazón.
Cuando se percató que lo había descubierto, volvió a mirarme con toda la furia que su cuerpo era capaz. Aunque noté que una mota de excitación se asomaba en sus pupilas.
—Dejame ir —exigió.
—No quiero —le dije con una sonrisa cínica.
—Eres tan irritante —dijo entre dientes—. Te lo advierto, si no me sueltas te daré un golpe en las pelotas.
—¿Tienes que hacerlo todo tan difícil? —pregunté.
Él se quedó quieto por un momento, me miró a los ojos, permaneció en silencio y terminó de alejarse de mí. Aunque mis brazos seguían alrededor de su cintura. En su rostro podía leer todo lo que estaba pensando.
Demian se había convertido en una especie de obsesión para mi, y ya conocía todos los gestos de su rostro. Eso me dejaba el camino fácil para interpretar todos sus silencios y miradas.
—Mat, hemos bebido demasiado y no creo que debamos dormir juntos.
—¿Por qué? —un leve tic en su ojo izquierdo me dio la respuesta antes de que alcanzara a articular una sola frase con sentido.
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Me and My Broken Heart.
Romansa¿Como se puede definir el amor? Y ¿el desamor? Demian es un hombre de familia que fue criado con los mejores valores y con las más altas espectativas frente a la sociedad y lo que él podía hacer para servirle al resto de mundo. Siempre ha querido se...
