42. Drogas?

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Carlos

La fiesta con los chicos estuvo espectacular, hacía mucho tiempo que no me divertía tanto con ellos en una discoteca, bueno también está el hecho de que Aisha estaba conmigo, su energía y su sonrisa son como una droga para mí.

Durante toda la noche estuvimos hablando de cosas sin importancia y bailando los dos juntos, y en el momento en que mis manos se posaron en su cintura fue como si el mundo hubiera desaparecido y solo estuviéramos ella y yo allí en medio de la discoteca bailando muy pegados, podía sentir sus latidos y su respiración se mezclaba con la mía, todo era tan mágico.

En un momento en que perdimos de vista a mis amigos, ella se acercó mucho a mi rostro y sin perder mucho más tiempo terminé de cerrar el poco espacio que quedaba entre nosotros hasta que mis labios hicieron contacto con los suyos.

En mi mente fue como una explosión de fuegos artificiales, me sentía en las nubes, todo era muy difícil de describir, me sentía muy bien pero a la vez sentía que algo no estaba funcionando como debería de ser.

Me separé un poco de ella para preguntarle si todo estaba bien, pero cuando iba a hablar me atrajo otra vez hacia ella y volvió a besarme, me abrazó por el cuello y profundizó nuestro beso, mientras sus dedos se entrelazaban en mi cabello, su cuerpo estaba tan cerca del mio que creí que nos convertiriamos en una sola persona.

Terminó el beso y me miró a los ojos, por los suyos se veía pasar una turbulenta tormenta de pensamientos, mezclada con un remolino inmenso de emociones. La abracé y le dije al oído que todo estaría bien, que conmigo no tendría que preocuparse por nada y que podía confiar en mi en lo que ella quisiera o deseara.

—No soy como las demás personas —le dije al oído— sé que debes de haber escuchado esto muchas veces pero yo si soy sincero.

Ella no respondió nada, me miró a los ojos como si estuviera midiendo la verdad de mis palabras y me abrazó de nuevo pero esta vez mucho más fuerte, como si quisiera que yo me convirtiera en su centro, su estabilidad, para poder encontrar algo de paz en la tormenta y si eso era lo que ella necesitaba o quería allí estaría yo.

Mat y Demian se despidieron, Demian dijo algo de ir a dormir en su casa, me gustaba la idea pero Aisha dijo que no quería ir a la casa de un extraño, así que le dije a mi amigo que por esta vez no iría; Lu también se despidió luego de unas horas diciendo que tenía que conducir hasta la casa de su madre para la fiesta de cumpleaños que se auto celebraba ella, hace meses deje de insistirle que dejara de ir o que llevara a uno de nosotros para que no la pasara tan mal, como ella dice que lo pasa en esas fiestas.

—Que tal si vamos a dar un paseo por algún parque y miramos las estrellas —propuso mi acompañante, a lo cual accedí con muy bien animo.

Caminamos por varios minutos, tomados de la mano hasta que llegamos a un parque de la zona, donde la iluminación era un poco escasa. A Aisha se le veía bastante cómoda con la zona, aunque yo tuviera mis reservas, no quise decir nada por la actitud que estaba mostrando ella y no quería arruinar el momento que estábamos pasando.

—Te gusta? —preguntó ella acercándose a mi.

—Claro que si, se ve que es muy tranquilo —intenté fingir serenidad y que el espacio me gustaba tanto como a ella— que es este lugar?

—Este es uno de mis lugares favoritos de esta ciudad —dijo ella.

—Ya veo que te sientes como en casa.

—Ven, vamos por este lado —me tomó de la mano.

Comenzamos a caminar por uno de los laterales del parque, hasta llegar a unas mesas de picnic rodeadas de árboles y arbustos, lo que producía una atmósfera de paz y tranquilidad y un poco de privacidad en medio de todo el ruido del centro de la ciudad.

Me and My Broken Heart.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora