XXXI "Amistades"

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Vale POV

Sentí como Lucía me movia suavemente para despertarme.

--Val, está haciéndose de noche, cada vez hace más frío, hay que irnos-- escuche que decía cansada.

Negué para mi misma y enterre mi rostro en su pecho.

--No siento el frío, me da igual.

Ella río suavemente separandome por los hombros.

--Vos no sentís el frío, pero yo no estoy acostumbrada a este clima, en Santa Fe casi siempre es templado.-- respodio sonriendo.--¿Querés cuidar a una enferma por los siguientes cuatro días?

--Vale.-- hable sin ganas, separándome un poco.

Subí la mirada a su rostro y me encontré con una linea de luz solar sobre sus ojos, el color naranja del atardecer resaltaba el par de orbes esmeraldas volviendolas mágicas...

...y pensar que no creía en los Ángeles, antes de conocerla...

Ambas nos levantamos del tronco y caminamos al carro, otra vez la Argentina condujo a los departamentos, subimos hasta llegar al de Carlota y Lidia. Toque sintiendo ruido dentro, para luego ver a la rubia abriendo la puerta con mi Morena amiga detrás.

Al instante Carlota se abalanzó sobre Lucía y Lidia sobre mi, abrazandonos.

No entendía si saberlas tan preocupadas me incomodaba o me confortaba.

Probablemente ambas... Tal vez más de la segunda que de la primera.

--Joder, estáis de coña, ¿Cómo no nos vais a avisar de algo así?-- escuche a Lidia hablar de forma preocupada y creo que las tres que restabamos nos sorprendimos de oírla hablar así.

--Es una larga historia-- contesto Lucía sonriendole y tomando su mano.

--Pues tenemos tiempo para escucharla-- respondió Carlota mientras me daba palmadas en la espalda haciéndome entrar a su departamento.

Minutos más tarde nos encontrábamos en la mesa, Lidia, Carlota y Yo con unas tazas de Café, y Lucia no hace falta decir que con su mate en la mano.

--Vale, necesitamos que os pongáis a contarnos todos y cada uno de los "Incidentes" que han tenido estas semanas.--Dijo Lidia observandonos con su clásica mirada interrogativa.

--Bueno, empeza vos Vale--Hablo Lucía.

--Bien, el viernes dieciocho de Diciembre, recibí una llamada de la empresa, mi hermano me necesitaba para algo urgentemente. Al llegar a su oficina, un hombre nos hizo leer el testamento de nuestros padres, el cuál decía que si alguno de los dos (Bruno y Yo), no trabajaba para sus veinticinco años, seríamos desheredados, y la empresa pasaría a ser parte del estado.--hice una pausa para beber del Café--Bruno ya trabajaba, por lo tanto me vi obligada a trabajar también si no quería perder todo lo que tenía, cabe aclarar que no podía disponer de nada de lo que había comprado con el dinero de mis padres, haciéndome tener obligadamente que vivir en uno de estos departamentos.

--Gracias por confiarnos ésto, Valen...-- habló Lidia de forma comprensiva.

--Bueno, después de todo eso, tuve que participar del programa de internos, para tener por lo menos una mínima posibilidad de quedarme con mi herencia, mentí sobre mi apellido... porque no quería tener personas interesadas a mi lado, pero ahora que os conozco chicas, se que no sois así, y eso me alegra.

Las tres sonrieron, parecían felices ante mis palabras, cómo si las estuviesen esperando.

--En Fin, sucedió todo lo de Marcos, lo de ambas fiestas...-- observe a Lucía y ella me sonrió timidamente.-- Y al final, lo de Bruno, un choque en el centro de la ciudad, me dijo que estaba enojado porque se había peleado con alguien, por lo que estaba conduciendo hacia la casa de esa persona, paso en verde por el semáforo pero no miro a los lados, un hombre de unos 45 estaba borracho, o al menos eso fue lo que le dijeron, y termino por chocarlo de costado, eso hizo que quedara gravemente lesionado, con un pulmón perforado y las piernas prácticamente... destruidas.-- concluí pensando en mi hermano-- Pero no os preocupéis, esta bien...

Heredera de La VerdadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora