IX "Gracias"

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Lucía POV

--¡Ahg, Scheisse! -- me queje mientras estaba sentada en el suelo del puesto.

("Scheisse" es "Mierda" en Alemán)

--Ese hijo de puta las va a pagar-- dijo Carlota con furia en sus ojos.

--¿Me va a volver a crecer el pelo en esa parte de la ceja?-- le pregunté.

--Esperemos que si-- dijo examinandola.

Lidia y Valentina estaban con unos policías que habían llamado, la mujer de ojos bicolores gesticulaba temblando lo que había pasado, mientras ambos oficiales y Lidia la miraban con preocupación. De vez en cuando se daba vuelta para verme a mi. No podía ni cruzar miradas con ella.

--Vamos al departamento, se hizo tarde y necesitas descansar-- habló Carlota.

--Quien diría que el tercer día en Barcelona y ya con una ceja partida y un labio roto.

Ella rio-- Venga deja de decir idioteces y vamos al carro.

--LE LLEVO.-- dijo Valentina mientras me agarraba la mano.

--¡Ay!, Val, mis nudillos.--Me quejé.

--Con cuidado, recuerda que le dieron una paliza.

--No me dieron una paliza, yo también le pegué.--Dije irritada.

Carlota me miro seria pero divertida y le sonreí con sarcasmo.

--No necesita puntos, tienes que vendarle la ceja, desinfectar el labio y obligarle a reposar, no puede salir hasta mañana-- le habló a Valentina.

--Vale, yo me encargo-- respondió ella.

Me llevo hacía el auto, cada vez que me movía mi cuello dolia. Subimos y  manejó callada hacia el departamento.

--¿Tienes hambre?

No respondí. Estaba perdida, mirando por la ventana.

--¿Lu?

--...Si tengo hambre.

--¿Que te apetece comer?

--Lo que quieras, me da lo mismo.

Se frenó en un local, creo que de comida China y en diez minutos estaba de vuelta.

Llegamos al departamento y subí rápido a mi pieza, me encerré, recostándome en la cama y mirando el techo en silencio.

Tocaron a la puerta.

--Lucía, abreme.--Habló con voz demandante.

No contesté, el malestar que tenía no me dejaba.

--Vamos, tenemos que hablar.

--No.

--Lucía, abreme.

--Estoy... Estoy cansada.

--Lucía...-- suspiro pesadamente.-- Lu, abreme, por favor, necesito verte, me siento realmente mal, te lo suplico-- su voz se quebró y no me quedo de otra que abrirle.

Al verla note que tenía los ojos brillosos, ¿estaba por llorar?

--¿Que necesitas?

--Tengo... Tengo que curarte.

--Lo hago sola-- dije estirando mis manos a las suyas.

--Carlota me pidió que lo hiciera, y siendo sinceras, ella me da algo de miedo, así que si me permites, te curaré.

Me senté en mi cama casi refunfuñando. Ella sacó un poco de alcohol y un algodón.

--¿Eso arde?.-- pregunté mirando con nerviosismo el tarrito blanco.

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