Lucía POV
--¡Ahg, Scheisse! -- me queje mientras estaba sentada en el suelo del puesto.
("Scheisse" es "Mierda" en Alemán)
--Ese hijo de puta las va a pagar-- dijo Carlota con furia en sus ojos.
--¿Me va a volver a crecer el pelo en esa parte de la ceja?-- le pregunté.
--Esperemos que si-- dijo examinandola.
Lidia y Valentina estaban con unos policías que habían llamado, la mujer de ojos bicolores gesticulaba temblando lo que había pasado, mientras ambos oficiales y Lidia la miraban con preocupación. De vez en cuando se daba vuelta para verme a mi. No podía ni cruzar miradas con ella.
--Vamos al departamento, se hizo tarde y necesitas descansar-- habló Carlota.
--Quien diría que el tercer día en Barcelona y ya con una ceja partida y un labio roto.
Ella rio-- Venga deja de decir idioteces y vamos al carro.
--LE LLEVO.-- dijo Valentina mientras me agarraba la mano.
--¡Ay!, Val, mis nudillos.--Me quejé.
--Con cuidado, recuerda que le dieron una paliza.
--No me dieron una paliza, yo también le pegué.--Dije irritada.
Carlota me miro seria pero divertida y le sonreí con sarcasmo.
--No necesita puntos, tienes que vendarle la ceja, desinfectar el labio y obligarle a reposar, no puede salir hasta mañana-- le habló a Valentina.
--Vale, yo me encargo-- respondió ella.
Me llevo hacía el auto, cada vez que me movía mi cuello dolia. Subimos y manejó callada hacia el departamento.
--¿Tienes hambre?
No respondí. Estaba perdida, mirando por la ventana.
--¿Lu?
--...Si tengo hambre.
--¿Que te apetece comer?
--Lo que quieras, me da lo mismo.
Se frenó en un local, creo que de comida China y en diez minutos estaba de vuelta.
Llegamos al departamento y subí rápido a mi pieza, me encerré, recostándome en la cama y mirando el techo en silencio.
Tocaron a la puerta.
--Lucía, abreme.--Habló con voz demandante.
No contesté, el malestar que tenía no me dejaba.
--Vamos, tenemos que hablar.
--No.
--Lucía, abreme.
--Estoy... Estoy cansada.
--Lucía...-- suspiro pesadamente.-- Lu, abreme, por favor, necesito verte, me siento realmente mal, te lo suplico-- su voz se quebró y no me quedo de otra que abrirle.
Al verla note que tenía los ojos brillosos, ¿estaba por llorar?
--¿Que necesitas?
--Tengo... Tengo que curarte.
--Lo hago sola-- dije estirando mis manos a las suyas.
--Carlota me pidió que lo hiciera, y siendo sinceras, ella me da algo de miedo, así que si me permites, te curaré.
Me senté en mi cama casi refunfuñando. Ella sacó un poco de alcohol y un algodón.
--¿Eso arde?.-- pregunté mirando con nerviosismo el tarrito blanco.
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ARAGON
RomansaEspaña, finales del 2019, una joven adulta rica, consentida y la futura dueña de la empresa de periodismo más grande de España es obligada a hacer algo que le cambiará la vida, ¿Para bien o para mal?. Argentina, finales del 2019, una recién graduada...
