España, finales del 2019, una joven adulta rica, consentida y la futura dueña de la empresa de periodismo más grande de España es obligada a hacer algo que le cambiará la vida, ¿Para bien o para mal?.
Argentina, finales del 2019, una recién graduada...
Sentí como alguien me rozaba la mano y al girarme era, como lo supuse, Valentina. Otra vez, una electricidad me recorrió el cuerpo haciéndome estremecer levemente.
Se separó al momento, avergonzada.
Empezamos a caminar lentamente entre las mesas, cada vez más personas se daban vuelta para mirarnos, con intriga, curiosidad o deseo, hacían que me hirviera la sangre.
Ví como uno de los hombres miraba a Valentina descaradamente, relamiendo sus labios sin hacer el mínimo esfuerzo por disimular sus ganas.
Llegamos a la barra y un hombre de unos treinta y tantos nos sonrió esperando por nuestras palabras, parecía el único cuerdo en este lugar.
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--Venimos por el pedido de las bebidas.-- habló Valentina.--A nombre de Lidia Aguilar.
--Vale, esperad en vuestro carro, mis camareros os llevarán las cajas con las bebidas.-- respondió para luego sonreír y entrar a la cocina.
Ambas nos giramos, para hacer lo que el hombre nos dijo, cuando el mismo tipo de hace unos minutos se levantó de la silla y se dispuso a encarar a Val. Ella se tensó al verlo, pegándose inconscientemente a mí.
Como acto reflejo, pase mi mano posesivamente por su cintura y la pegue más, observando al tipo con detenimiento.
El imbécil sonrio cínico, dando media vuelta y regresando a su asiento.
Había un malestar presente en mi estómago, el verlo observar de esa forma a la mujer que tenía a mi lado me hacía querer ahorcarlo.
--Perdón pero, por favor, no te separes de mi ¿Si?-- le susurre al oido viéndola asentir.
Ambas caminamos hasta la salida, nos faltaban unos pasos cuando, otra vez, el tipo se nos mete al paso y se dispone a hablar con Valentina.
--¿Que tal hermosa?, te invito un trago-- habló el hombre. Era morocho, y parecía un tanto más grande que nosotras, quizá más grande que Bruno.
Cabe aclarar que yo soy más linda.
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