¿Cómo puedes pretender que me odias si hasta hace poco jurabas amarme?
Ruggero Pasquarelli.
—Explícame por qué sigues sin querer hablar con Agustín.
—¿Y todavía lo preguntas? Hermano, jodió todo lo que había avanzado con Karol.
—Pero no lo hizo de mala fe. Quería que ustedes se reconciliaran.
—Explícale a Karol eso, y sobre todo, que yo no sabía nada.
Leonardo suspira, niega y deja de insistir antes de perderse de mi vista. Suspiro masajeando mi sien.
Llevo unas semanas esperando la llamada que Karol prometió hacer. Aunque bueno, estoy listo para escuchar de todo, hasta que su matrimonio sigue en pie.
Suspiro, estoy muy incómodo. Ya había tenido una larga charla con mamá. Y ella propuso que lo dejara ya.
Si Karol y yo no estamos juntos es por algo.
Supongo....
Es que ya no sé qué pensar respecto a esto.
—Ruggero, iremos al supermercado, ¿quieres algo?
—¿Por qué lo tratan como a un niño? —pregunta mi hermano apareciendo de la nada.— Es más, ¿qué haces viviendo aquí?
—¡Sorpresa! En una semana me voy.
—No van a pelear. —advierte mi madre.— ¿No necesitan nada?
—No, yo no.
Ella asiente, Leonardo se burla una vez más y sale detrás de mamá.
Ruedo los ojos.
A veces nuestras peleas no son normales.
Paso el resto de mi tarde haciendo cosas poco importantes como empacar y alistar mis cosas para llevarlas al nuevo departamento en Alba Adriatica. He conseguido que me transfieran en el trabajo.
Y finalmente me marcho de aquí.
Ya me hacía falta un cambio de aires.
Encontré un departamento cómodo, lindo y en un lugar tranquilo que voy a disfrutar mucho.
Es lo mejor no solo para mi, asumo que para Karol también ahora que va a casarse.
Es más, debería dejar de asumir cosas respecto a Karol. No me hace bien.
—Hola....
—¿Melania? —me pongo de pie confundido al verla entrar.— ¿Cómo entraste?
—¿Sabías que hice todo un curso de cómo forzar cerraduras sin dañarlas? —sonríe nerviosa.— Claro que no lo sabes.
—¿Qué haces aquí?
—Apurándote, o perderás a Karol.
—¿De qué hablas?
—Escucha, tu amas a Karol, yo a Manuel. ¿Por qué no hacemos lo obvio?
—¿Y eso sería...?
—Impedir que lleguen al altar.
—Ah, o sea que si van a casarse.
—¡No sé! Ninguno de los dos dice nada, y eso es desesperante.
—¿Y cómo pretendes impedir algo que no sabes si sucederá?
Se encoje de hombros, suspiro.
Tan bien que iba mi estabilidad mental antes de su visita.
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Love Her
Romance¿Qué sientes cuando ves al amor de tu vida? Muchas veces me pregunté eso, y para saberlo, debía ver la historia desde tres puntos distintos. Jamás imaginé que uno de ellos dolería tanto. Y no iba a ser el mío precisamente.
