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Amor es solo una palabra hasta que alguien llega a darle sentido.

Ruggero Pasquarelli.

—No quiero ilusionarme pensando que su compromiso terminó de verdad. —suspiro apoyándome en el sillón.— ¿Sabes, Agustín? A pesar de todo, el tipo la hace feliz.

—Y su relación ha sido de las mejores que he visto. Tan silenciosa y hermosa.

—Maxi, no ayudas. —reprende Agustín.— Intento darle un voto de confianza a la enana.

—Es que ella no me prometió nada, ¿entiendes? Solo me preguntó si lo que dijiste era verdad, se enojó mucho y la llevé a su casa. Nada me aseguraba que su compromiso con don perfecto terminaría.

—Pienso igual que Ruggero, Agustín. Además, el novio no tiene la culpa. Se quieren mucho y no hay razón aparente para que el compromiso termine.

Agustín bufa, masajes su sien y niega diciéndonos a los dos que de alguna manera va a callarnos la boca.

Asiento, realmente intento darle un voto de confianza a él también. Peor como dije, no voy a dar nada por hecho.

Hace como una semana solo recibí un mensaje cortito que decía;

Querías ser partícipe de mi decisión y aquí está. El compromiso ha terminado.

Pero no he vuelto a saber de ella después de eso así que no planeo hacer nada. Todo esto sigue siendo confuso para mí.

—Mejor dime para qué nos citaste aquí. —cambio de tema mirando a mi alrededor.— Lindo departamento.

—Gracias, me alegra que te guste porque voy a venir a quedarme un tiempo.

—¿Cómo por qué vas a quedarte un tiempo?

La pregunta de Maxi me hace reír, Agustín sonríe y pide que esperemos sólo un momento.

Está esperando a alguien más.

Mientras esperamos me sirvo un poco de agua, me duele la cabeza. Y él no saber con certeza lo que sucede con Karol me fastidia un poco.

De pronto la puerta es tocada y Agustín abre dándome una nada agradable sorpresa.

¡Lo sabía!

Ese compromiso no iba a terminar de la nada.

—Hola, Karol. —saluda mi amigo con efusividad.— Cuanto tiempo, enana.

—Hey, Maxi. —ella se ríe abrazándolo.— Mira, te presento a Manuel, mi prometido.

—Si, ya me habían hablado mucho de ti. Es un placer conocerte.

—Lo mismo digo. —don perfecto sonríe estrechando su mano.— Amor, vengo por ti al rato.

Karol asiente, deja un beso en sus labios y pronto lo veo desaparecer. Suspiro.

Insisto, esto es muy confuso para mí.

—Tenemos muchas cosas que contarnos.

—Seguro. —Karol se ríe.— Pero, bueno, Agustín. Ya estoy aquí, ¿que sucede?

—Eso mismo me pregunto yo, ¿qué sucede? Clara me dijo que terminaron el compromiso.

—Es mujer es una chismosa. —se queja buscando una silla.— Si, terminé el compromiso de lo molesta que estaba. Y apenas antier lo retomamos.

—¿Cómo?

—Si, es que la verdad, lo que ustedes dijeron cambió muchas cosas, pero mis sentimientos hacia Manuel no han cambiado. Estoy enamorada, y no me imagino una vida sin él.

Love HerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora