Que horribles es fingir que no te importa algo, cuando en realidad es lo único en que piensas.
Karol Sevilla.
—¡Y luego yo le dije que si! —chilla emocionada. Adriana da pequeños saltitos en su lugar.— Mira, me dio esto como parte de la oficialización.
—Amiga, que hermoso. —musita mirando el anillo.— Que hermosa propuesta.
—Estoy tan feliz.
Muerdo mi labio inferior, ella sonríe.
Es que, Dios. Llevamos apenas una semana juntos y yo siento que ha sido la mejor de todas.
Somos novios.
Aún estoy soñando.
Incluso Liam está feliz. Sobre todo esta noche que iremos a casa de Manuel a cenar. Y a quedarnos a dormir ahí porque mamá no quiere que regremos solos tan tarde.
Está tranquila porque sabe que Manuel tiene un roomie. Eso quiere decir que nada va a pasar.
No sé si me estoy explicando bien.
¡Pero da igual!
Nada puede con la felicidad que me cargo desde la semana anterior.
—A ver si sigues tan feliz luego de que nos regañen por andar llegando tan tarde. —se ríe ella dando vuelta en la esquina.— ¡Hey!
Asustada me agacho a ayudar a mi amiga que ahora está en el piso gracias al tipo que pasó básicamente volando a su lado. Noto que un papel ha caído en los pies de Adriana.
Lo tomo desdoblándolo.
Que preciosa te ves con novio y con hijo, mi niña. Te me antojas más. Jamás te olvides de mí.
—¿Qué te pasa?
—Era ese tipo. —susurro sintiendo mis manos temblar.— Mira esto.
Adriana toma la nota, la lee en voz alta y niega llevándome a paso veloz hacia la clínica.
De acuerdo, admito que hasta hace un rato dije que jamás nada arruinaría mi felicidad. Pero corregiré esto, ahora mismo estoy nerviosa.
—Tranquila, estamos llegando y no te va a pasar nada malo. —susurra igual de asustada que yo.— No te pongas así, amiga.
—Mi hijo. —logro decir.— Necesito saber cómo está mi hijo.
—Él está bien, Karol. Tranquila.
Me siento aturdida, asiento indecisa. Para ser sincera no me siento muy a gusto con esto.
Es increíble como todo mi estado de ánimo cambia con unas cuantas palabras escritas en un pedazo papel. Yo sabía que las cosas no estaban bien.
No me sentía tan insegura por nada.
Llegamos a la clínica y Adriana me hace sentarme en la silla mientras más cercana mientras se aleja y busca un vaso con agua.
Tomo una profunda respiración volviendo a la realidad. Esto fue increíble.
—¿Qué pasa?
—El tipo que acosa a Karol volvió y le dejó una nota. —explica Adriana.— Tranquila, amiga.
—¿Puedes llamar a mamá? No le digas de esto pero pregunta cómo está Liam.
Adriana asiente, busca mi teléfono en el bolsillo de mi uniforme y hace lo que le he pedido.
Me aliviada escuchar que ambos están bien. Que nada malo ni sospechoso ha sucedido.
Claro que se preocupa y pregunta la razón del por qué lo hemos preguntado. Pero Adriana se inventa una excusa válida y se apresura a colgar.
ESTÁS LEYENDO
Love Her
Romance¿Qué sientes cuando ves al amor de tu vida? Muchas veces me pregunté eso, y para saberlo, debía ver la historia desde tres puntos distintos. Jamás imaginé que uno de ellos dolería tanto. Y no iba a ser el mío precisamente.
