Lo mejor de levantarme cada día, es saber que comparto mi vida contigo.
Ruggero Pasquarelli.
Veinticinco de diciembre. Odio que todo el mundo se levante temprano estas fechas.
¿Es que no entienden que habemos personas que intentan dormir luego de haberse acostado a las cuatro y media de la madrugada?
No pregunten por qué.
Son las seis, maldita sea.
¡Las seis!
—Amor...
—No. —me quejo enterrando la cara en la almohada.
—Ruggero, van a venir a buscarnos y si no te vistes vas a traumarte de por vida recordando que te vieron desnudo.
Bufo, a regañadientes me pongo de pie y camino hacia el armario buscando ropa limpia. No tardo en vestirme.
Karol se sienta en la cama, mira la pared un buen rato como siempre y luego hace lo mismo que yo hace rato. Se viste y juntos recogemos la ropa regada por el suelo.
Y cuando terminamos de eliminar la escena del crimen, la puerta se abre dejando ver a una Montserrat cubriéndose los ojos.
—¿Están vestidos?
—¿Qué pregunta es esa? Claro que si.
—Bien. —retira su mano mirándonos a ambos.— Quiero que sepan que son unos malditos.
—¿Eh?
—Si a media noche les da ganas de.... Hacer sus cosas, avisen para taparme los oídos. Recuerden que mi cama esta del otro lado de esta delgada pared. —ambos nos miramos.— Casi cinco horas. Que aguante.
—¡Montse!
—¿Cuantas rondas fueron eh?
Karol la saca de la habitación a empujones y escucho la carcajada de Montse mientras me muerdo el labio para no reír.
—Eso fue vergonzoso.
—Mi prima es así. —Karol se encoje de hombros.— Aunque si fue vergonzoso.
Divertido extiendo mis brazos hacia ella y no tarda en acercarse dejando un pequeño beso en mis labios. Sonrío.
No sé cómo explicarlo con palabras. Pero haré el intento.
Cuándo estoy con ella siento cosas que de ninguna manera creí que sentiría. Cada vez que sé que atravesaremos un importante momento, me pongo nervioso y hago el esfuerzo para que todo salga bien.
No quiero decepcionarla.
No quiero que algo mqd interfiera en el destino tan bonito que nos espera. No me lo perdonaría jamás.
—Feliz navidad. —susurra de repente y sonrío.— Ya te di mi regalo, así que no pidas más.
—Ha sido el regalo más lindo de todos. —tomo su mano dejando un beso en esta.— Te amo, preciosa.
—Y yo a ti, precioso. —se ríe.— ¿Bajamos?
Asiento, tomo su mano y juntos bajamos a la sala en donde todos. Tras saludar en general nos sentamos a desayunar, Montserrat está ansiosa y no está demás.
Quiere hacer el intercambio de regalos.
Todo un lío. Me tocó Agustín, creo...
Creo que revisaré la tarjeta del regalo que compré para estar seguro.
Me llevo mi taza de café a la sala cuando todos corren hacia el árbol buscando los regalos. Montse como digna niña chiquita explica la dinámica, Karol aparece sentándose en mis piernas.
ESTÁS LEYENDO
Love Her
Romance¿Qué sientes cuando ves al amor de tu vida? Muchas veces me pregunté eso, y para saberlo, debía ver la historia desde tres puntos distintos. Jamás imaginé que uno de ellos dolería tanto. Y no iba a ser el mío precisamente.
