A escasos dos meses de aquellas muertes, es lógico pensar que los problemas del clan Aragón recién comienzan. Con una cartera repleta de enemigos, deberán enfrentar cada obstáculo con el único objetivo de salir victoriosos, para ello, tendrán que ha...
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Después de tanto organizar, el informe de gobierno se presentaría el quince de diciembre, era un buen día para hacerlo, el gobernador estaba listo, los Gómez estaban listos y José Manuel también lo estaba.
Era obvio que estaban invitados a dicho informe, José Manuel no se podía dar el lujo de ponerse en el ojo público, estaba seguro que los Gómez le habían dado una lectura perfecta a la situación, ten cerca a tus amigos, pero más a tus enemigos.
Tenía todo perfectamente calculado, era como un reloj, justo a las siete de la noche se metió tremendo atracón de comida, para qué, a la llegada de María José del salón de belleza, todo estuviera en marcha.
— ¡Amor! ¡Amor! ¿Te estás alistando? — María José no podía quitar esa sensación de su estómago, subió rápidamente a la habitación para encontrar a su marido con la cara en el retrete devolviendo hasta con intereses lo que se había comido —, mi vida ¿Qué pasa?
— No lo sé, no puedo quitar la cara de aquí — balbuceó.
— ¿Llamo a Casandra?
— No, supongo que algo me cayó mal.
— Mi vida, eso no te pasa fuera del rango de quimioterapia ¿Y si tienes infección estomacal?
— Estaré bien, no te asustes.
— Me quedaré entonces.
— Tienes que ir a cuidar nuestro frente, con que no vaya yo basta.
— ¿Y si te da fiebre?
— Te llamaré.
— ¿Y si te sientes mal?
— Te llamaré.
— Josema.
— Ve mi amor, necesitamos saber qué hacen esos idiotas, no te preocupes por nada, yo voy a estar aquí, David te va a llamar si algo pasa, te lo prometo.
— ¿Me lo juras?
— Prometer algo con la mano en el corazón es una deuda de honor, algo así — se acercó a lavarse los dientes, no podía quitar la cara de moribundo, era parte del plan.
— Estás cansado, ya te dije que la que se desvela con Joss soy yo, no tú.
— Es pequeñita y necesita que le demos atención.
— Tú estás enfermo y necesitas descansar, si sigues así, voy a mandarla a dormir con mi mamá.
— Oye.
— Es que no duermes, si no duermes, no descansas, por eso estás muy débil.
— Estoy bien, solo creo que comí demasiado — dirigió la silla de ruedas hasta la cama, en la que lo acomodó para que descansara.
— Voy a ir a esa porquería y en cuanto pueda volver, lo haré, te amo.
— Tranquila, necesitamos saber si los Gómez están planeando algo ¿Te vas a cuidar?