CAPÍTULO LXXVII "CORTINA DE HUMO ESPESA"

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Nick y yo nos habíamos acomodado uno con el otro como si lleváramos toda su corta vida juntos, no había descubierto lo mucho que me gustaba dormir acompañado, siempre, al despertar, está abrazándome, se acurruca como un pequeño canario y me encant...

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Nick y yo nos habíamos acomodado uno con el otro como si lleváramos toda su corta vida juntos, no había descubierto lo mucho que me gustaba dormir acompañado, siempre, al despertar, está abrazándome, se acurruca como un pequeño canario y me encanta, puedo sentir como si la misma Claudia viniera a darnos los buenos días.

No lo presioné para irse a la habitación que destiné para él en mi casa, sin embargo es suya y hoy se me ocurrió algo que no había pensado antes. Abrí los ojos y después de moverme un poco, le acaricié su cabellito, es castaño bonito como su madre.

—Despertaste papá.

—Hola mi vida, ¿Dormiste bien?

—Sí — se giró para poder mirarme, esos ojos verdes tan hermosos—, pero creo que tú no, papi.

—¿Por qué lo dices?

—Creo que estabas soñando feo, estabas muy inquieto y tenías el rostro así — frunció el cejo, caramba, lejos de calmarlo con esas cosas lo voy a asustar.

—No lo recuerdo.

—Te abracé, tú me abrazaste y estuviste mejor.

—No sé qué pasó Nick, lo siento ¿Te asusté?

—No, papi, está bien, dormí de inmediato.

—Bien.

—¿Qué haremos hoy?

—Quisiera que eligieras cómo deseas tu habitación, no estoy diciendo que tengas que dormir ahí, puedes dormir aquí el tiempo que quieras, solo que ese es tu espacio donde puedes jugar, tener tus cosas y hacer lo que quieras, podemos pedir que pinten un osito, o a Buzz...

—¡Buzz! Si papi, de Buzz.

—Bueno, entonces vamos a pintar tu habitación de azul, con muchas estrellas en el cielo y navecitas, a mí también me gustaba mucho Buzz cuando era niño.

—¿En serio papi?

—Sí, tenía uno, bueno —me levanté de la cama y fui a mi adorada caja, ahí estaba mi Buzz y también, aquel oso que Claudia me regaló, Nick se levantó también y miró la caja.

—¡Buzz! —se lo di.

—Ahora es tuyo y este también, tu mamá me lo regaló, tengo muchas cosas que ella me regaló, pero estoy seguro que ella querría que tuvieras este oso —miró el suyo, no era tan bonito como el de Claudia, así que lo soltó y abrazó el de su mamá "te amo" le dijo el oso.

—Yo también te amo —le respondió, sentí un nudo enorme en la garganta, mucha ansiedad, tristeza y miedo.

—Espera aquí, ahorita viene Florecita para que te ayude a bañarte y ponerte lindo, te quiero llevar a un lugar

—Sí papi —salí lo más rápido que pude y agradecí que José Manuel me haya enviado personal de confianza para atender a Nick, así yo podía huir cuando todo me caía encima. Fui al otro extremo de la casa y rompí a llorar, después de un momento, me di cuenta que mi hermano me observaba.

🌹・𝐂𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐏𝐥𝐨𝐦𝐨・🌹Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora